El Ibiza de las grandes tardes de fútbol, el de las goleadas, ha reaparecido esta tarde en Son Ferriol. El equipo de Toni Amor ha frotado la lámpara y ha salido el genio para golear a un Ferriolense que nada pudo hacer ante el potencial futbolístico de los de Can Misses, quienes, tras el empate sin goles de la jornada pasada, se han resarcido, sumando tres puntos vitales que les permiten dormir esta noche como líderes en solitario con 57 dígitos a la espera de lo que haga mañana el Mallorca B en el campo del Santa Catalina.

Como no podía ser de otra manera, el Ibiza, donde debutaron Mateu Ferrer y Bardanca, salió a por todas en el castigado terreno de juego del Ferriolense y tras unos minutos de tanteo, abrió la lata gracias al gol en el 21 del estilete de Inca, que se estrenó a lo grande con el equipo que hoy ha vestido de rojo. El nuevo fichaje del Ibiza demostró una letal pegada tras un rápido contraataque. El plantel de Toni Amor era amo y señor del encuentro y el segundo chicharro no tardó en llegar (m. 38), obra de Cristian Terán, que, con un potente disparo tras recibir el cuero a la espalda de la zaga local, dejó muy tocado al conjunto mallorquín.

Con una clara y merecida ventaja del Ibiza se marcharon ambos equipos a los vestuarios. En la segunda mitad el guión no varió. El Ibiza maniató al Ferriolense desde el pitido inicial y clavó el tercero de la tarde cuando muchos aficionados aún no habían tomado asiento en el Municipal de Son Ferriol. Cristian Terán, quién si no, maravilló con un golazo a la expedición unionista en el 53. El habilidoso y talentoso extremo definió de forma magistral una jugada de muchos quilates, después de zafarse de varios contrarios. Un chicharro de crack que dejaba visto para sentencia el partido.

El Ferriolense estaba roto y, ante la inmensa superioridad del Ibiza, no tuvo más remedio que entregar la cuchara. A la escuadra ibicenca le salía todo en ataque y, pese a la cómoda renta cosechada, no bajó el ritmo, buscando un cuarto golito. Y éste llegó en el 76, cuando Cirio, la estrella del equipo, envió el cuero a la red después de una precisa asistencia de Álvaro Muñiz. La formación de Toni Amor cerró un gran encuentro y dio un golpe encima de la mesa en su lucha por desbancar al Mallorca B del liderato. Después de dos jornadas donde sólo marcaron un gol, los futbolistas unionistas vuelven por su fueros.

0-4. Aparece el genio de la lámpara

El Ibiza de las grandes tardes de fútbol, el de las goleadas, ha reaparecido esta tarde en Son Ferriol. El equipo de Toni Amor ha frotado la lámpara y ha salido el genio para golear a un Ferriolense que nada pudo hacer ante el potencial futbolístico de los de Can Misses, quienes, tras el empate sin goles de la jornada pasada, se han resarcido, sumando tres puntos vitales que les permiten dormir esta noche como líderes en solitario con 57 dígitos a la espera de lo que haga mañana el Mallorca B en el campo del Santa Catalina. Como no podía ser de otra manera, el Ibiza, donde debutaron Mateu Ferrer y Bardanca, salió a por todas en el castigado terreno de juego del Ferriolense y tras unos minutos de tanteo, abrió la lata gracias al gol en el 21 del estilete de Inca, que se estrenó a lo grande con el equipo que hoy ha vestido de rojo. El nuevo fichaje del Ibiza demostró una letal pegada tras un rápido contraataque. El plantel de Toni Amor era amo y señor del encuentro y el segundo chicharro no tardó en llegar (m. 38), obra de Cristian Terán, que, con un potente disparo tras recibir el cuero a la espalda de la zaga local, dejó muy tocado al conjunto mallorquín.
Con una clara y merecida ventaja del Ibiza se marcharon ambos equipos a los vestuarios. En la segunda mitad el guión no varió. El Ibiza maniató al Ferriolense desde el pitido inicial y clavó el tercero de la tarde cuando muchos aficionados aún no habían tomado asiento en el Municipal de Son Ferriol. Cristian Terán, quién si no, maravilló con un golazo a la expedición unionista en el 53. El habilidoso y talentoso extremo definió de forma magistral una jugada de muchos quilates, después de zafarse de varios contrarios. Un chicharro de crack que dejaba visto para sentencia el partido. El Ferriolense estaba roto y, ante la inmensa superioridad del Ibiza, no tuvo más remedio que entregar la cuchara. A la escuadra ibicenca le salía todo en ataque y, pese a la cómoda renta cosechada, no bajó el ritmo, buscando un cuarto golito. Y éste llegó en el 76, cuando Cirio, la estrella del equipo, envió el cuero a la red después de una precisa asistencia de Álvaro Muñiz. La formación de Toni Amor cerró un gran encuentro y dio un golpe encima de la mesa en su lucha por desbancar al Mallorca B del liderato. Después de dos jornadas donde sólo marcaron un gol, los futbolistas unionistas vuelven por su fueros.

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