Piquero pugna con un rival en una acción del partido ante el Sóller.
Piquero pugna con un rival en una acción del partido ante el Sóller.

@V. R. / La Peña Deportiva le ha tomado definitivamente el pulso a la competición y ahora mismo da la impresión de que nadie puede hacerle sombra. Se ponga quien se ponga por delante sale empequeñecido. El Sóller llegaba al campo de Santa Eulària con un brillante expediente de17 partidos seguidos sin perder a sus espaldas, una estadística que, sin embargo, no ha podido ampliar ante el cuadro que entrena Mario Ormaechea, que se ha hecho con los tres puntos de forma justa y merecida.

A la hora de jugar al fútbol la Peña no entiende matemáticas más de lo necesario y no hace caso a los números del rival de turno. Sabe que para ganar necesita un gol más que su rival y sale a buscarlo con verticalidad desde el principio. Si puede llegar al área ajena con dos toques no lo hace con tres y si es con uno, mejor incluso. Arriba tiene calidad para retener el balón, esperar a la segunda jugada o para buscar la acción individual.

Ese es su manual en ataque. En defensa trabaja hasta el apuntador. Cuando el adversario tiene el balón le acosa de inmediato y no cesa hasta que lo recupera. Y luego, además de estas dos virtudes, cuenta con las jugadas de la laboratorio derivadas de las acciones a balón parado, donde es un auténtico depredador.

El Sóller no estaba jugando mal, pero delante tenía un equipo que sigue teniendo hambre, sed de títulos y que desde que se ve arriba no quiere alejarse de los focos que iluminan a todo líder. El trabajo de contención de los visitantes se vino abajo cuando Adrián Rosa cazó un balón suelto para engatillar a gol de fuerte chut. Solo habían pasado seis minutos y los peñistas ya dominaban en el marcador.

Mejores minutos
Si la Peña ya de por sí es un rival incómodo para cualquiera, cuando se pone por delante en el marcador es una verdadera pesadilla. Con la confianza que da ponerse por delante, el conjunto de Mario Ormaechea disfrutó de unos minutos 20 minutos de buen fútbol como no se le habían visto aún en lo que va de curso. Los jugadores con peso en la plantilla están en su mejor momento. José Luis recupera, Pando distribuye, Ramiro percute por banda y cuando hay una falta a favor cuenta con la maestría de defensas que van muy bien por alto.

Acorralado en su área, el Sóller esperaba el descanso como un boxeador aguarda entre golpes el sonido de la campana cuando se ve contra las cuerdas. No tuvo suerte porque en otra acción de estrategia el cuero llegó a Pau Pomar, que con una gran chilena marcó uno de los goles de más bella factura que se han visto en lo que va de curso en el campo de la Villa del Río. El balón salió despedido de la bota dibujando una implacable parábola ante la que nada pudo hacer el meta visitante.

Al descanso daba la impresión de que todo estaba bajo control en la Peña y de que no haría falta siquiera sufrir para ganar. Sin embargo, en el fútbol todo puede torcerse en muy poco tiempo, como así ocurrió por una chiquillada de Tomillero, que es tan bueno como indolente. Ingresó en el partido en el minuto 61 en detrimento de Vicent, que estaba haciendo un buen partido pero le faltaba frescura. Dos minutos fueron suficientes para que se ganara una amarilla y una roja por protestar al árbitro, a quien reclamaba un penalti que se tiñó de rojo, el color de la cartulina que le mostró de forma directa tras un primer aviso de amarilla.

Cambio de decorado
Aun con uno menos la Peña se multiplicó en el centro del campo para ahogar a su rival, que con el paso de los minutos fue avanzando metros habida cuenta del desgaste de los locales, que con uno menos sobre el terreno de juego empezaron a perder fuelle a medida que avanzaba la aguja del reloj. Y en una de estas hallaron con un penalti la manera de meterse de lleno en el partido. Marcos transformó la pena máxima a 15 minutos del final del tiempo reglamentado y se encendieron las alarmas.

La consistencia que ha ganado la Peña en las últimas semanas le permitió mantener el tipo, pero no sin esfuerzo, ante un Sóller que al final vio cómo todo lo que empieza tiene un final, esta vez su racha de 17 jornadas sin perder. Y es que la Peña está en el momento más dulce de la temporada y aparcados sus problemas defensivos de la primera parte de la Liga da un paso al frente y se apunta al carro de favoritos a la consecución del título de campeón.

– Ficha técnica

2.- Peña Deportiva: Torres, Rubén, Rafa, Adrián Rosa, Pau Pomar, José Luis, Ramiro (Raúl Gómez, min. 82), Piquero, Kevin (Baena, min. 67), Pando y Vicente (Tomillero, min. 61).

1.- Sóller: Ramón, Albert (Pere, min. 45), Oliver, Isma, Tanis, Marcos, Flequi (Dani Martí, min. 74), Álex, Marc, Dani, Patxi (Marqués, min. 72).

Goles: 1-0. Minuto 6. Adrián Rosa, de fuerte disparo cruzado. 2-0. Minuto 43. Pau Pomar, de chilena. 2-1. Minuto 75. Marcos, de penalti.

Árbitro: Lobón García, asistido en las bandas por Roig Bonet y Adrián Esteve. Mostró cartulina amarilla a los locales Pau Pomar y Tomillero y a los visitantes Tanis, Dani, Patxi y Pere. Expulsó con roja directa a Tomillero en el minuto 63.

Incicencias: Unas 250 personas en el campo municipal de Santa Eulària.

2-1. La Peña afila los dientes

Piquero pugna con un rival en una acción del partido ante el Sóller.
Piquero pugna con un rival en una acción del partido ante el Sóller.
@V. R. / La Peña Deportiva le ha tomado definitivamente el pulso a la competición y ahora mismo da la impresión de que nadie puede hacerle sombra. Se ponga quien se ponga por delante sale empequeñecido. El Sóller llegaba al campo de Santa Eulària con un brillante expediente de17 partidos seguidos sin perder a sus espaldas, una estadística que, sin embargo, no ha podido ampliar ante el cuadro que entrena Mario Ormaechea, que se ha hecho con los tres puntos de forma justa y merecida. A la hora de jugar al fútbol la Peña no entiende matemáticas más de lo necesario y no hace caso a los números del rival de turno. Sabe que para ganar necesita un gol más que su rival y sale a buscarlo con verticalidad desde el principio. Si puede llegar al área ajena con dos toques no lo hace con tres y si es con uno, mejor incluso. Arriba tiene calidad para retener el balón, esperar a la segunda jugada o para buscar la acción individual. Ese es su manual en ataque. En defensa trabaja hasta el apuntador. Cuando el adversario tiene el balón le acosa de inmediato y no cesa hasta que lo recupera. Y luego, además de estas dos virtudes, cuenta con las jugadas de la laboratorio derivadas de las acciones a balón parado, donde es un auténtico depredador. El Sóller no estaba jugando mal, pero delante tenía un equipo que sigue teniendo hambre, sed de títulos y que desde que se ve arriba no quiere alejarse de los focos que iluminan a todo líder. El trabajo de contención de los visitantes se vino abajo cuando Adrián Rosa cazó un balón suelto para engatillar a gol de fuerte chut. Solo habían pasado seis minutos y los peñistas ya dominaban en el marcador. Mejores minutos Si la Peña ya de por sí es un rival incómodo para cualquiera, cuando se pone por delante en el marcador es una verdadera pesadilla. Con la confianza que da ponerse por delante, el conjunto de Mario Ormaechea disfrutó de unos minutos 20 minutos de buen fútbol como no se le habían visto aún en lo que va de curso. Los jugadores con peso en la plantilla están en su mejor momento. José Luis recupera, Pando distribuye, Ramiro percute por banda y cuando hay una falta a favor cuenta con la maestría de defensas que van muy bien por alto. Acorralado en su área, el Sóller esperaba el descanso como un boxeador aguarda entre golpes el sonido de la campana cuando se ve contra las cuerdas. No tuvo suerte porque en otra acción de estrategia el cuero llegó a Pau Pomar, que con una gran chilena marcó uno de los goles de más bella factura que se han visto en lo que va de curso en el campo de la Villa del Río. El balón salió despedido de la bota dibujando una implacable parábola ante la que nada pudo hacer el meta visitante. Al descanso daba la impresión de que todo estaba bajo control en la Peña y de que no haría falta siquiera sufrir para ganar. Sin embargo, en el fútbol todo puede torcerse en muy poco tiempo, como así ocurrió por una chiquillada de Tomillero, que es tan bueno como indolente. Ingresó en el partido en el minuto 61 en detrimento de Vicent, que estaba haciendo un buen partido pero le faltaba frescura. Dos minutos fueron suficientes para que se ganara una amarilla y una roja por protestar al árbitro, a quien reclamaba un penalti que se tiñó de rojo, el color de la cartulina que le mostró de forma directa tras un primer aviso de amarilla. Cambio de decorado Aun con uno menos la Peña se multiplicó en el centro del campo para ahogar a su rival, que con el paso de los minutos fue avanzando metros habida cuenta del desgaste de los locales, que con uno menos sobre el terreno de juego empezaron a perder fuelle a medida que avanzaba la aguja del reloj. Y en una de estas hallaron con un penalti la manera de meterse de lleno en el partido. Marcos transformó la pena máxima a 15 minutos del final del tiempo reglamentado y se encendieron las alarmas. La consistencia que ha ganado la Peña en las últimas semanas le permitió mantener el tipo, pero no sin esfuerzo, ante un Sóller que al final vio cómo todo lo que empieza tiene un final, esta vez su racha de 17 jornadas sin perder. Y es que la Peña está en el momento más dulce de la temporada y aparcados sus problemas defensivos de la primera parte de la Liga da un paso al frente y se apunta al carro de favoritos a la consecución del título de campeón. – Ficha técnica 2.- Peña Deportiva: Torres, Rubén, Rafa, Adrián Rosa, Pau Pomar, José Luis, Ramiro (Raúl Gómez, min. 82), Piquero, Kevin (Baena, min. 67), Pando y Vicente (Tomillero, min. 61). 1.- Sóller: Ramón, Albert (Pere, min. 45), Oliver, Isma, Tanis, Marcos, Flequi (Dani Martí, min. 74), Álex, Marc, Dani, Patxi (Marqués, min. 72). Goles: 1-0. Minuto 6. Adrián Rosa, de fuerte disparo cruzado. 2-0. Minuto 43. Pau Pomar, de chilena. 2-1. Minuto 75. Marcos, de penalti. Árbitro: Lobón García, asistido en las bandas por Roig Bonet y Adrián Esteve. Mostró cartulina amarilla a los locales Pau Pomar y Tomillero y a los visitantes Tanis, Dani, Patxi y Pere. Expulsó con roja directa a Tomillero en el minuto 63. Incicencias: Unas 250 personas en el campo municipal de Santa Eulària.

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