El Portmany no está dispuesto a bajar de categoría y esta tarde ha sumado tres puntos vitales en su lucha por lograr la salvación. El conjunto que entrenan Carlos Casanova y Damián Benito, que se encontraba a dos puntos del descenso, estaba obligado a conseguir el triunfo y no ha falllado ante un Constancia peleón, pero sin chispa en los metros finales. Los de casa, en el primer tiempo, tampoco se han prodigado mucho en ataque, pero les ha bastado una ocasión en el 44 para adelantarse en el marcador gracias a un gol de Roberto.

Con el partido de cara, el Portmany se ha sacudido la presión de encima y en la segunda parte ha llegado más y mejor al arco rival y en el minuto 57, Joan Pau consiguió el 2-0 para dar tranquilidad y confianza a su equipo. El Constancia buscó recortar diferencias, pero el conjunto sanantoniense, sólido en defensa, no se dejó sorprender y en el 73, Thierry puso la puntilla con el 3-0 para alegría de la sufridora afición de un Portmany que recupera la sonrisa y toma oxígeno para afrontar con más moral los últimos partidos de Liga.

3-0. El Portmany se resiste a descender

El Portmany no está dispuesto a bajar de categoría y esta tarde ha sumado tres puntos vitales en su lucha por lograr la salvación. El conjunto que entrenan Carlos Casanova y Damián Benito, que se encontraba a dos puntos del descenso, estaba obligado a conseguir el triunfo y no ha falllado ante un Constancia peleón, pero sin chispa en los metros finales. Los de casa, en el primer tiempo, tampoco se han prodigado mucho en ataque, pero les ha bastado una ocasión en el 44 para adelantarse en el marcador gracias a un gol de Roberto.Con el partido de cara, el Portmany se ha sacudido la presión de encima y en la segunda parte ha llegado más y mejor al arco rival y en el minuto 57, Joan Pau consiguió el 2-0 para dar tranquilidad y confianza a su equipo. El Constancia buscó recortar diferencias, pero el conjunto sanantoniense, sólido en defensa, no se dejó sorprender y en el 73, Thierry puso la puntilla con el 3-0 para alegría de la sufridora afición de un Portmany que recupera la sonrisa y toma oxígeno para afrontar con más moral los últimos partidos de Liga.

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