noudiari.es Sumar de uno en uno y pensar en la salvación es todo un acto de fe. Formentera y Peña no han pasado esta jornada del empate ante Valencia Mestalla y Atlético Baleares, respectivamente, y la permanencia se complica. Los dos equipos pitiusos que militan en Segunda División B están contra las cuerdas cuando restan solo siete jornadas para que acabe la Liga, 21 puntos. O reaccionan o se van al pozo. No hay más.

Los formenterenses están algo mejor que los de Santa Eulària. Con dos puntos más en el casillero y situados en la plaza de playout, su futuro es incierto, pero menos. El problema del equipo es el mismo que sufre la Peña, la falta de gol. Los dos suman el peor registro anotador del grupo, con solo 20 tantos a favor. No hay pegada ni referente en ataque y eso no ayuda ni genera optimismo alguno.

El empate de la Peña en el campo del Baleares sirvió a los ibicencos para dejar atrás a un rival directo, pero para poco más. Su juego fue simplista. Defendió bien pero apenas miró hacia el marco contrario. Lo fío todo al azar y salió cara, como podía haber sido al revés. La ambición se quedó en el vestuario y de esta manera cualquier posibilidad de permanencia queda sujeta a la fortuna, no al fútbol. Todo un peligro.

Si buscó la victoria el Formentera, aunque solo durante los primeros 45 minutos. Después desapareció del campo borrado del verde por un Valencia Mestalla que en la segunda parte le anuló por completo. El técnico, Juan Arsenal, que sigue sin dar con la tecla y el tiempo apremia. Ya no quedan jornadas en el calendario como para jugar a empatar o para ver el vaso medio lleno. Es el momento clave de la campaña para los dos equipos y deben hacerlo notar sobre el campo con una ración extra de esfuerzo, compromiso y valentía.

Eso esperan al menos sus aficiones, que han sufrido junto a sus jugadores toda la temporada sabedores del enorme paso que existe entre la Tercera y la Segunda B y que quieren ver su esfuerzo reconocido con el premio de la permanencia para seguir viendo en casa la temporada que viene un fútbol un poco mejor que el que había antes de los ascensos en sus estadios. Es ahora o nunca.

A por la salvación con un par

noudiari.es Sumar de uno en uno y pensar en la salvación es todo un acto de fe. Formentera y Peña no han pasado esta jornada del empate ante Valencia Mestalla y Atlético Baleares, respectivamente, y la permanencia se complica. Los dos equipos pitiusos que militan en Segunda División B están contra las cuerdas cuando restan solo siete jornadas para que acabe la Liga, 21 puntos. O reaccionan o se van al pozo. No hay más. Los formenterenses están algo mejor que los de Santa Eulària. Con dos puntos más en el casillero y situados en la plaza de playout, su futuro es incierto, pero menos. El problema del equipo es el mismo que sufre la Peña, la falta de gol. Los dos suman el peor registro anotador del grupo, con solo 20 tantos a favor. No hay pegada ni referente en ataque y eso no ayuda ni genera optimismo alguno. El empate de la Peña en el campo del Baleares sirvió a los ibicencos para dejar atrás a un rival directo, pero para poco más. Su juego fue simplista. Defendió bien pero apenas miró hacia el marco contrario. Lo fío todo al azar y salió cara, como podía haber sido al revés. La ambición se quedó en el vestuario y de esta manera cualquier posibilidad de permanencia queda sujeta a la fortuna, no al fútbol. Todo un peligro. Si buscó la victoria el Formentera, aunque solo durante los primeros 45 minutos. Después desapareció del campo borrado del verde por un Valencia Mestalla que en la segunda parte le anuló por completo. El técnico, Juan Arsenal, que sigue sin dar con la tecla y el tiempo apremia. Ya no quedan jornadas en el calendario como para jugar a empatar o para ver el vaso medio lleno. Es el momento clave de la campaña para los dos equipos y deben hacerlo notar sobre el campo con una ración extra de esfuerzo, compromiso y valentía. Eso esperan al menos sus aficiones, que han sufrido junto a sus jugadores toda la temporada sabedores del enorme paso que existe entre la Tercera y la Segunda B y que quieren ver su esfuerzo reconocido con el premio de la permanencia para seguir viendo en casa la temporada que viene un fútbol un poco mejor que el que había antes de los ascensos en sus estadios. Es ahora o nunca.

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