Adan: “Me gustaría que el fútbol me diera de comer”

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El jugador hace un corazón con sus manos desde la Alhambra de Granada.

Paco Natera Vivir la experiencia de jugar  a fútbol lejos de Ibiza es una de las aventuras que muchos futbolistas de la isla desean llevar a cabo. A algunos nunca les llega esta oportunidad, pero otros sí tienen esa suerte. Es el caso de Adan Fernández, exjugador de la Peña Deportiva que partió a tierras andaluzas a principios del año pasado buscando nuevas sensaciones, así como evolución en el plano deportivo y personal. El centrocampista, tras su paso por el Huétor Vega de Liga Nacional, equipo que entrenó el también ibicenco Raúl Barroso, milita este curso en el Granada de División de Honor. El muchacho estudia en la ciudad de la Alhambra y compagina los libros con el balón.

Adan está encantado de la vida y no pone ningún pero a su etapa fuera de Ibiza. Al contrario, hace un balance positivo y no se arrepiente de haber hecho las maletas para probar fortuna en la Península. “La verdad es que estoy viviendo una bonita experiencia y agradezco mucho haber tenido la oportunidad de salir fuera de la isla para jugar al fútbol”, apunta el joven, que no guarda un buen recuerdo de su paso por el Huétor Vega, donde también jugaron Luna y Marc Soldat. “Me incorporé al equipo para ayudar a salvar la categoría y al final no pudimos conseguirlo”, sostiene un Adan que sigue trabajando mucho y bien para tener mayor protagonismo en las filas del Granada.

“No cuento con los minutos que uno querría tener, pero aún así la lectura que hago de esta etapa es buena. En División de Honor vives el fútbol de manera diferente en relación a la Liga Nacional por lo que me siento más futbolista si cabe y jamás lo hubiera imaginado”, analiza un Adan Fernández que considera que el Granada, “pese a tener un buen equipo”, no está rayando a la altura esperada. “Tenemos un buena plantilla, bastante fuerte como para pelear con Málaga, Sevilla y Betis, rivales de la parte alta de la tabla, pero no estamos haciendo bien las cosas”, confiesa. “Hemos dejado de sumar puntos que nunca debimos perder y nos está pasando factura”, añade.

Pero, a pesar de la irregular dinámica de juego y resultados del plantel, así como su poca presencia en el equipo titular, Adan Fernández se siente querido y apoyado en un vestuario donde la unidad y la lealtad están fuera de toda duda. “En el terreno de juego, no tengo compañeros, tengo muy buenos amigos y cuando cuentas con pocos minutos de y encima tienes la mala fortuna de lesionarte alguna vez, el calor que recibo del grupo se agradece mucho y, sobre todo, se valora”, sostiene un futbolista comprometido, trabajador y ambicioso que asegura haber aprendido mucho de la experiencia que le ha dado el fútbol durante los últimos años.

“Soy de los que piensan que en cualquier equipo puedes aprender cosas nuevas, pero has de estar implicado y tener ilusión y ganas en lo que uno hace”, agrega Adan Fernández, que no escatima en elogios hacia sus técnicos y colegas. “Tengo unos entrenadores espectaculares y unos compañeros fabulosos y es de ellos de donde más he aprendido esta temporada. La experiencia es un grado y poder tener una como la que estoy viviendo te ayuda a mejorar en muchos aspectos para el futuro”, indica el centrocampista, que considera que ha alcanzado las metas personales que se marcó el pasado verano, cuando se embarcó en este proyecto.

“Cuando llegué al Granada en pretemporada, mi objetivo prioritario era que me firmasen y al final, trabajando duro, conseguí que el entrenador me diera la oportunidad de formar parte del equipo, algo que siempre le agradeceré. Una vez dentro, el siguiente paso fue jugar; sabía que tendría que pelear aún mucho más y así lo hice”, recuerda Adan Fernández, que no oculta su insatisfacción por no jugar mucho más. “Me hubiera gustado jugar con más frecuencia, pero aún así estoy contento por como van las cosas”, significa un jugador que le ha cogido el gusto al fútbol peninsular y, de momento, no se plantea regresar a Ibiza.

“Me gustaría continuar fuera, ya que este deporte se ve diferente lejos de la isla y hay muchos más ojos pendientes de ti”, apunta el centrampista, que la temporada que viene será senior. “Mi intención será buscar un Tercera y en su defecto un Primera Andaluza para poder ir escalando niveles como futbolista, puesto que es muy complicado llegar al Segunda B del Granada”, señala Adan Fernández, cuyo futuro, no obstante, también depende de sus progenitores. “Lo que opinen mis padres será influyente, ya que ellos son los que me están ayudando y manteniendo durante todo el tiempo que estoy fuera de casa. De todos modos, si no pudiera seguir en Granada probaría suerte en Ibiza”, aclara.

Sea como fuera, el joven ibicenco tiene la cabeza muy bien amueblada y, como cualquier jugador, busca llegar algún día ser profesional. “Me gustaría mucho que el fútbol me diera de comer, pero esto solo lo consiguen unos pocos afortunados. De todos modos, ya me sirve que el balón me siga dando las alegrías y la felicidad que, de momento, me reporta”, afirma un Adan Fernández que no puede vivir sin el fútbol. “Es una parte de mí; no imaginaría mi vida sin vestirme de corto. Entre otras cosas, es una vía de escape para desconectar de otros asuntos”, sostiene el jugador, que espera seguir dándole patadas a la pelota durante muchos más años. “Disfruto como un niño pequeño”, concluye.

Adan: “Me gustaría que el fútbol me diera de comer”

Paco Natera Vivir la experiencia de jugar  a fútbol lejos de Ibiza es una de las aventuras que muchos futbolistas de la isla desean llevar a cabo. A algunos nunca les llega esta oportunidad, pero otros sí tienen esa suerte. Es el caso de Adan Fernández, exjugador de la Peña Deportiva que partió a tierras andaluzas a principios del año pasado buscando nuevas sensaciones, así como evolución en el plano deportivo y personal. El centrocampista, tras su paso por el Huétor Vega de Liga Nacional, equipo que entrenó el también ibicenco Raúl Barroso, milita este curso en el Granada de División de Honor. El muchacho estudia en la ciudad de la Alhambra y compagina los libros con el balón. Adan está encantado de la vida y no pone ningún pero a su etapa fuera de Ibiza. Al contrario, hace un balance positivo y no se arrepiente de haber hecho las maletas para probar fortuna en la Península. "La verdad es que estoy viviendo una bonita experiencia y agradezco mucho haber tenido la oportunidad de salir fuera de la isla para jugar al fútbol", apunta el joven, que no guarda un buen recuerdo de su paso por el Huétor Vega, donde también jugaron Luna y Marc Soldat. "Me incorporé al equipo para ayudar a salvar la categoría y al final no pudimos conseguirlo", sostiene un Adan que sigue trabajando mucho y bien para tener mayor protagonismo en las filas del Granada. "No cuento con los minutos que uno querría tener, pero aún así la lectura que hago de esta etapa es buena. En División de Honor vives el fútbol de manera diferente en relación a la Liga Nacional por lo que me siento más futbolista si cabe y jamás lo hubiera imaginado", analiza un Adan Fernández que considera que el Granada, "pese a tener un buen equipo", no está rayando a la altura esperada. "Tenemos un buena plantilla, bastante fuerte como para pelear con Málaga, Sevilla y Betis, rivales de la parte alta de la tabla, pero no estamos haciendo bien las cosas", confiesa. "Hemos dejado de sumar puntos que nunca debimos perder y nos está pasando factura", añade. Pero, a pesar de la irregular dinámica de juego y resultados del plantel, así como su poca presencia en el equipo titular, Adan Fernández se siente querido y apoyado en un vestuario donde la unidad y la lealtad están fuera de toda duda. "En el terreno de juego, no tengo compañeros, tengo muy buenos amigos y cuando cuentas con pocos minutos de y encima tienes la mala fortuna de lesionarte alguna vez, el calor que recibo del grupo se agradece mucho y, sobre todo, se valora", sostiene un futbolista comprometido, trabajador y ambicioso que asegura haber aprendido mucho de la experiencia que le ha dado el fútbol durante los últimos años. "Soy de los que piensan que en cualquier equipo puedes aprender cosas nuevas, pero has de estar implicado y tener ilusión y ganas en lo que uno hace", agrega Adan Fernández, que no escatima en elogios hacia sus técnicos y colegas. "Tengo unos entrenadores espectaculares y unos compañeros fabulosos y es de ellos de donde más he aprendido esta temporada. La experiencia es un grado y poder tener una como la que estoy viviendo te ayuda a mejorar en muchos aspectos para el futuro", indica el centrocampista, que considera que ha alcanzado las metas personales que se marcó el pasado verano, cuando se embarcó en este proyecto. "Cuando llegué al Granada en pretemporada, mi objetivo prioritario era que me firmasen y al final, trabajando duro, conseguí que el entrenador me diera la oportunidad de formar parte del equipo, algo que siempre le agradeceré. Una vez dentro, el siguiente paso fue jugar; sabía que tendría que pelear aún mucho más y así lo hice", recuerda Adan Fernández, que no oculta su insatisfacción por no jugar mucho más. "Me hubiera gustado jugar con más frecuencia, pero aún así estoy contento por como van las cosas", significa un jugador que le ha cogido el gusto al fútbol peninsular y, de momento, no se plantea regresar a Ibiza. "Me gustaría continuar fuera, ya que este deporte se ve diferente lejos de la isla y hay muchos más ojos pendientes de ti", apunta el centrampista, que la temporada que viene será senior. "Mi intención será buscar un Tercera y en su defecto un Primera Andaluza para poder ir escalando niveles como futbolista, puesto que es muy complicado llegar al Segunda B del Granada", señala Adan Fernández, cuyo futuro, no obstante, también depende de sus progenitores. "Lo que opinen mis padres será influyente, ya que ellos son los que me están ayudando y manteniendo durante todo el tiempo que estoy fuera de casa. De todos modos, si no pudiera seguir en Granada probaría suerte en Ibiza", aclara. Sea como fuera, el joven ibicenco tiene la cabeza muy bien amueblada y, como cualquier jugador, busca llegar algún día ser profesional. "Me gustaría mucho que el fútbol me diera de comer, pero esto solo lo consiguen unos pocos afortunados. De todos modos, ya me sirve que el balón me siga dando las alegrías y la felicidad que, de momento, me reporta", afirma un Adan Fernández que no puede vivir sin el fútbol. "Es una parte de mí; no imaginaría mi vida sin vestirme de corto. Entre otras cosas, es una vía de escape para desconectar de otros asuntos", sostiene el jugador, que espera seguir dándole patadas a la pelota durante muchos más años. "Disfruto como un niño pequeño", concluye.

1 Comentario

  1. Vaya vaya vaya tela… No vales ni para nacional y por lo que han comentado estas pagando por jugar ahí y encima ni juegas..el año que viene al San José

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