El calvario de la Peña Deportiva en División de Honor por fin ha finalizado. El equipo que entrena Raúl Casañ, descendido hace varias jornadas, se despide de su aventura en la máxima categoría del fútbol juvenil como colista del Grupo 3, pero logrando una meritoria victoria en la última jornada en el terreno de juego del Gimnàstic de Tarragona (2-3). La temporada ha sido nefasta para un plantel al que el campeonato le ha venido muy grande, arrojando 4 triunfos, 2 empates y 24 derrotas, con 17 goles a favor y 81 en contra. Unos números que han condenado a un grupo voluntarioso, pero exento de oficio y calidad para competir en el exigente torneo sub-18. El curso que viene, la Peña regresa a la Liga Nacional con la intención de dar guerra y, por qué no, volver a conquistar el título que le catapulte de nuevo a la División de Honor.

Annus horribilis

El calvario de la Peña Deportiva en División de Honor por fin ha finalizado. El equipo que entrena Raúl Casañ, descendido hace varias jornadas, se despide de su aventura en la máxima categoría del fútbol juvenil como colista del Grupo 3, pero logrando una meritoria victoria en la última jornada en el terreno de juego del Gimnàstic de Tarragona (2-3). La temporada ha sido nefasta para un plantel al que el campeonato le ha venido muy grande, arrojando 4 triunfos, 2 empates y 24 derrotas, con 17 goles a favor y 81 en contra. Unos números que han condenado a un grupo voluntarioso, pero exento de oficio y calidad para competir en el exigente torneo sub-18. El curso que viene, la Peña regresa a la Liga Nacional con la intención de dar guerra y, por qué no, volver a conquistar el título que le catapulte de nuevo a la División de Honor.

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