El extremo izquierdo, a la derecha, junto a sus compañeros Arnau y Pau.
El extremo izquierdo, a la derecha, junto a sus compañeros Arnau y Pau.

David Alba ¿Cómo es el día a día en la cantera de un equipo de Primera División? “Nos levantamos temprano, a las 7.30 horas”, explica el juvenil ibicenco Manu Sena, que lleva más de un lustro en la cantera del Villarreal. En la mesa de la residencia esperan tostadas de pan integral y cereales de distintos tipos. Lo que no hay es chocolate o bollos. “Nos sancionan si subimos de peso”, asegura el jugador.

Y es que cada mes todos los jugadores de la cantera grogueta se someten a un examen médico para comprobar el nivel de grasa corporal. Sin embargo, a pesar de la dureza que comparta llevar una dieta de estas características, Sena indica que este control de la alimentación les ayuda a mantener un buen nivel competitivo.

Tras el frugal desayuno, muchos chicos de la residencia cogen sus mochilas y van a clase al IES Miralcamp, un instituto público situado a apenas a dos minutos a pie. Como cualquier chaval de su edad, 18 años, Sena hace frente a las tareas que le encomiendan los profesores y se prepara para tener alternativas al mundo del fútbol (si llegase el caso, claro).

Las clases terminan a las 14.00 horas y Manu sabe perfectamente qué le espera en el plato. “Suele haber pasta, arroz o legumbres”, cuenta el joven futbolista, que añade que esporádicamente les recompensan con natillas como postre. Después de comer descansan un poco y marchan al gimnasio sobre las tres y media. Ya no saldrán de las instalaciones deportivas hasta las seis de la tarde. A esa hora, tiene cita con el fisioterapeuta. Pero no toda la tarde está enfocada en el fútbol. “Antes de quedar libres tenemos que dedicarle tiempo a los estudios”, recalca el centrocampista.

De esta forma, a los chicos habitualmente les queda hasta las 21.30, hora de la cena, para su tiempo de ocio. “Cenamos ensalada o sopa como norma general”, señala Sena, que explica que se van a dormir sobre las once y media para mantener una buena cantidad de horas de sueño. “Al principio es muy duro -destaca el jugador-, pero el club es bastante comprensivo con nuestra situación”.

Manu, interior zurdo que juega a banda cambiada -como, por ejemplo, Messi o Robben- milita este año en el Roda: un conjunto que congrega a todos los juveniles de segundo año del Villarreal para jugar en la competitiva División de Honor valenciana (el Villarreal ‘B’, juveniles de primer año, se foguea en la Primera Nacional). “Este temporada le hemos hecho un favor a los de tercer año (el Villarreal ‘A’) al empatar con el Valencia”, asevera el ibicenco, cuyo equipo ocupa la mitad de la tabla clasificatoria.

Tres chicharros en el MIC
Manu Sena ha brillado con luz propia en el debut del Villarreal en la decimoquinta edición de la Copa Internacional Mediterránea (MIC, Mediterranean Internacional Cup), que ha arrancado hoy miércoles en Palamós (Girona) y donde se citan más de 200 equipos de todas las categorías formativas, representando a 34 países.

El submarino amarillo se ha medido al Nsambya Young Stars Academy, conjunto que ha sufrido el azote del crack ibicenco. “Estoy muy contento por los tres goles, pero también por volver a jugar con mi hermano Arnau después de cuatro años, así como con Pau, el otro que nunca falla. Mañana más y mejor”, ha asegurado Manu Sena, que posa en la foto que ilustra este artículo con los compañeros que cita.

El día a día de Manu Sena en la cantera del Villarreal

El extremo izquierdo, a la derecha, junto a sus compañeros Arnau y Pau.
El extremo izquierdo, a la derecha, junto a sus compañeros Arnau y Pau.
David Alba ¿Cómo es el día a día en la cantera de un equipo de Primera División? "Nos levantamos temprano, a las 7.30 horas", explica el juvenil ibicenco Manu Sena, que lleva más de un lustro en la cantera del Villarreal. En la mesa de la residencia esperan tostadas de pan integral y cereales de distintos tipos. Lo que no hay es chocolate o bollos. "Nos sancionan si subimos de peso", asegura el jugador. Y es que cada mes todos los jugadores de la cantera grogueta se someten a un examen médico para comprobar el nivel de grasa corporal. Sin embargo, a pesar de la dureza que comparta llevar una dieta de estas características, Sena indica que este control de la alimentación les ayuda a mantener un buen nivel competitivo. Tras el frugal desayuno, muchos chicos de la residencia cogen sus mochilas y van a clase al IES Miralcamp, un instituto público situado a apenas a dos minutos a pie. Como cualquier chaval de su edad, 18 años, Sena hace frente a las tareas que le encomiendan los profesores y se prepara para tener alternativas al mundo del fútbol (si llegase el caso, claro). Las clases terminan a las 14.00 horas y Manu sabe perfectamente qué le espera en el plato. "Suele haber pasta, arroz o legumbres", cuenta el joven futbolista, que añade que esporádicamente les recompensan con natillas como postre. Después de comer descansan un poco y marchan al gimnasio sobre las tres y media. Ya no saldrán de las instalaciones deportivas hasta las seis de la tarde. A esa hora, tiene cita con el fisioterapeuta. Pero no toda la tarde está enfocada en el fútbol. "Antes de quedar libres tenemos que dedicarle tiempo a los estudios", recalca el centrocampista. De esta forma, a los chicos habitualmente les queda hasta las 21.30, hora de la cena, para su tiempo de ocio. "Cenamos ensalada o sopa como norma general", señala Sena, que explica que se van a dormir sobre las once y media para mantener una buena cantidad de horas de sueño. "Al principio es muy duro -destaca el jugador-, pero el club es bastante comprensivo con nuestra situación". Manu, interior zurdo que juega a banda cambiada -como, por ejemplo, Messi o Robben- milita este año en el Roda: un conjunto que congrega a todos los juveniles de segundo año del Villarreal para jugar en la competitiva División de Honor valenciana (el Villarreal 'B', juveniles de primer año, se foguea en la Primera Nacional). "Este temporada le hemos hecho un favor a los de tercer año (el Villarreal 'A') al empatar con el Valencia", asevera el ibicenco, cuyo equipo ocupa la mitad de la tabla clasificatoria. Tres chicharros en el MIC Manu Sena ha brillado con luz propia en el debut del Villarreal en la decimoquinta edición de la Copa Internacional Mediterránea (MIC, Mediterranean Internacional Cup), que ha arrancado hoy miércoles en Palamós (Girona) y donde se citan más de 200 equipos de todas las categorías formativas, representando a 34 países. El submarino amarillo se ha medido al Nsambya Young Stars Academy, conjunto que ha sufrido el azote del crack ibicenco. "Estoy muy contento por los tres goles, pero también por volver a jugar con mi hermano Arnau después de cuatro años, así como con Pau, el otro que nunca falla. Mañana más y mejor", ha asegurado Manu Sena, que posa en la foto que ilustra este artículo con los compañeros que cita.

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