Por Javier Vilches

Llevo algunas semanas siguiendo la evolución deportiva e institucional de la UD Ibiza y lo que me he encontrado es sorprendente. Nunca pensé que un equipo de Tercera División tuviera asentadas unas bases tan sólidas para empezar su escalada dentro del fútbol profesional.

Cuando a cualquier aficionado se le pregunta sobre el fútbol balear pocos saben hacer alguna referencia más allá de la histórica figura del RCD Mallorca. No me malinterpreten, lo entiendo perfectamente. Sin embargo, me apetece escribir unas líneas sobre un equipo que lleva tiempo sorprendiéndome gratamente.

La UD Ibiza juega en el grupo 11 de la Tercera División del fútbol español. Aún estando en los infiernos, se trata de un equipo con una estructura consolidada y una financiación muy estable en comparación con lo acostumbrado a ver en esta categoría. La exigencia dentro del club y la seriedad se expanden más allá del ámbito deportivo. Por supuesto, lo deportivo es la pieza fundamental de cualquier sociedad deportiva. No puede haber una estructura económica que no cuente con unos resultados que justifiquen su inversión. Sin embargo, en el caso de la UD Ibiza los resultados si sostienen la estructura económica.

La exigencia como base del éxito
La fase regular para la UD Ibiza terminó con un meritorio tercer puesto que le ha permitido acceder a los playoff de ascenso. Solo la propia autoexigencia (y a veces la impaciencia) ha hecho que el proyecto no haya conseguido una clasificación aún mejor. Sin embargo, es una realidad que la UD Ibiza ha emergido como la máxima representación del fútbol balear en Tercera División.

A la espera del resultado del próximo partido, estoy convencido de que logrará el ascenso a a Segunda B. Esto solo será un paso más en el proyecto de la entidad celeste.

Algo que me ha llamado la atención es la gran presión a la que se ha situado el equipo durante gran parte de la temporada. Más de dos entrenadores han sido cesados por ”malos” resultados. Actualmente, con el mítico Rufete, parecen haber encontrado la estabilidad.

Una gestión inmejorable de la imagen corporativa
Vivimos en una sociedad completamente sumergida dentro del mundo tecnológico, en el cual millones de personas viven conectadas. Cualquier aficionado puede seguir la actualidad de su equipo aún estando a cientos de kilómetros. Este hecho supone que cualquier equipo que no se presente de manera adecuada en las redes sociales está destinado a la más absoluta indiferencia.

En la UD Ibiza han aprendido esta importante lección. La verdad es que es admirable la forma en que gestionan sus redes sociales, transmitiendo una imagen de seriedad y modernidad que es propio de clubes de superior categoría. Con información proporcionada incluso en inglés, el objetivo de la entidad que preside Amadeo Salvo es llegar al máximo de aficionados posible. De momento, tengo constancia de que lo están consiguiendo.

Un futuro sin limites
Los límites de la UD Ibiza los pondrá única y exclusivamente la UD Ibiza. Tiene una estructura deportiva, económica y de marketing suficiente para competir en categorías superiores, además de una afición que, a pesar de estar en Tercera División, apoya al equipo incondicionalmente. Aunque cierto es que lo más sorprendente es el atrevimiento de la entidad de Can Misses para atraer a aficionados de habla inglesa.

El extraordinario caso de la UD Ibiza

Por Javier Vilches Llevo algunas semanas siguiendo la evolución deportiva e institucional de la UD Ibiza y lo que me he encontrado es sorprendente. Nunca pensé que un equipo de Tercera División tuviera asentadas unas bases tan sólidas para empezar su escalada dentro del fútbol profesional. Cuando a cualquier aficionado se le pregunta sobre el fútbol balear pocos saben hacer alguna referencia más allá de la histórica figura del RCD Mallorca. No me malinterpreten, lo entiendo perfectamente. Sin embargo, me apetece escribir unas líneas sobre un equipo que lleva tiempo sorprendiéndome gratamente. La UD Ibiza juega en el grupo 11 de la Tercera División del fútbol español. Aún estando en los infiernos, se trata de un equipo con una estructura consolidada y una financiación muy estable en comparación con lo acostumbrado a ver en esta categoría. La exigencia dentro del club y la seriedad se expanden más allá del ámbito deportivo. Por supuesto, lo deportivo es la pieza fundamental de cualquier sociedad deportiva. No puede haber una estructura económica que no cuente con unos resultados que justifiquen su inversión. Sin embargo, en el caso de la UD Ibiza los resultados si sostienen la estructura económica.
La exigencia como base del éxito La fase regular para la UD Ibiza terminó con un meritorio tercer puesto que le ha permitido acceder a los playoff de ascenso. Solo la propia autoexigencia (y a veces la impaciencia) ha hecho que el proyecto no haya conseguido una clasificación aún mejor. Sin embargo, es una realidad que la UD Ibiza ha emergido como la máxima representación del fútbol balear en Tercera División. A la espera del resultado del próximo partido, estoy convencido de que logrará el ascenso a a Segunda B. Esto solo será un paso más en el proyecto de la entidad celeste. Algo que me ha llamado la atención es la gran presión a la que se ha situado el equipo durante gran parte de la temporada. Más de dos entrenadores han sido cesados por ''malos'' resultados. Actualmente, con el mítico Rufete, parecen haber encontrado la estabilidad. Una gestión inmejorable de la imagen corporativa Vivimos en una sociedad completamente sumergida dentro del mundo tecnológico, en el cual millones de personas viven conectadas. Cualquier aficionado puede seguir la actualidad de su equipo aún estando a cientos de kilómetros. Este hecho supone que cualquier equipo que no se presente de manera adecuada en las redes sociales está destinado a la más absoluta indiferencia. En la UD Ibiza han aprendido esta importante lección. La verdad es que es admirable la forma en que gestionan sus redes sociales, transmitiendo una imagen de seriedad y modernidad que es propio de clubes de superior categoría. Con información proporcionada incluso en inglés, el objetivo de la entidad que preside Amadeo Salvo es llegar al máximo de aficionados posible. De momento, tengo constancia de que lo están consiguiendo. Un futuro sin limites Los límites de la UD Ibiza los pondrá única y exclusivamente la UD Ibiza. Tiene una estructura deportiva, económica y de marketing suficiente para competir en categorías superiores, además de una afición que, a pesar de estar en Tercera División, apoya al equipo incondicionalmente. Aunque cierto es que lo más sorprendente es el atrevimiento de la entidad de Can Misses para atraer a aficionados de habla inglesa.

2 Comentarios

  1. Ud solido siiii ..pero llevandose jugadores de otros clubs de ibiza .para reforzar las categorias inferiores …recuerdo cuando Romero decia a llegado el presi y a visto a ramos fumando despues de un partido del ciudad de ibiza..y no lo quiere ni con papel de oro …joder pues os a resuelto mas de un partido…bueno no quieri seguir por que me caliento con estos temas …no me gusta los anonimos ..soy paco

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