Bizafor

noudiari.es El rival del Formentera en la primera eliminatoria de ascenso a Segunda División B, el Mar Menor, de la localidad murciana de San Javier (32.000 habitantes), es un equipo joven, con jugadores de 18 y 19 años y veteranos de solo 24 a 25 primaveras.

Está entrenador por Juan Lillo, que ha impuesto el juego de toque en un grupo que parece la ONU, ya que en el mismo hay un japonés, un francés, un inglés y un canadiense. Su campo está al lado del aeropuerto de San Javier, civil pero compartido con la Academia General del Aire, y de un Centro de Alto Rendimiento, que es de donde proceden todos los futbolistas de fuera de España que militan en el club.

Su estadio, de un tamaño medio-grande, se llama Pitín, es de césped artificial, con el piso en buenas condiciones y en el mismo caben hasta 2.500 personas, aunque a lo largo de esta temporada no ha albergado a más de 500 personas a la vez en ningún partido de Liga.

El Mar Menor no tiene el objetivo del ascenso, aunque no renuncia a nada. Ha jugado cuatro fases de ascenso en los últimos seis ejercicios y desde la crisis padecida, entre otros, por el sector de la construcción no tiene grandes metas ni presupuestos desorbitados. En su historia ha estado en dos ocasiones en la categoría de bronce del balompié español.

La juventud de sus futbolistas le convierte en un conjunto con dos caras, capaz de lo mejor pero también de lo peor. Marca goles, 58 en 34 partidos de Liga (en su grupo hay solo 18 equipos y no 20 como en el resto), aunque también encaja muchos, 39 en total a lo largo del presente curso. En el manual de su entrenador hay varios sistemas de juego en función del rival, las características del campo donde juega y el marcador. Sin embargo, en todos el balón parte como protagonista principal.

Logró meterse en el play-off a las últimas de cambio y gracias a un empate en el campo del Yeclano, un conjunto con más prestigio, afición y presupuesto, cosa esta última que nadie en el Mar Menor ha revelado pero que podría rondar los 100.000 euros, según ha podido saber Nou Diari.

El Mar Menor tiene en sus filas a un japonés, un francés, un inglés y un canadiense

Bizafornoudiari.es El rival del Formentera en la primera eliminatoria de ascenso a Segunda División B, el Mar Menor, de la localidad murciana de San Javier (32.000 habitantes), es un equipo joven, con jugadores de 18 y 19 años y veteranos de solo 24 a 25 primaveras.Está entrenador por Juan Lillo, que ha impuesto el juego de toque en un grupo que parece la ONU, ya que en el mismo hay un japonés, un francés, un inglés y un canadiense. Su campo está al lado del aeropuerto de San Javier, civil pero compartido con la Academia General del Aire, y de un Centro de Alto Rendimiento, que es de donde proceden todos los futbolistas de fuera de España que militan en el club.Su estadio, de un tamaño medio-grande, se llama Pitín, es de césped artificial, con el piso en buenas condiciones y en el mismo caben hasta 2.500 personas, aunque a lo largo de esta temporada no ha albergado a más de 500 personas a la vez en ningún partido de Liga.El Mar Menor no tiene el objetivo del ascenso, aunque no renuncia a nada. Ha jugado cuatro fases de ascenso en los últimos seis ejercicios y desde la crisis padecida, entre otros, por el sector de la construcción no tiene grandes metas ni presupuestos desorbitados. En su historia ha estado en dos ocasiones en la categoría de bronce del balompié español.La juventud de sus futbolistas le convierte en un conjunto con dos caras, capaz de lo mejor pero también de lo peor. Marca goles, 58 en 34 partidos de Liga (en su grupo hay solo 18 equipos y no 20 como en el resto), aunque también encaja muchos, 39 en total a lo largo del presente curso. En el manual de su entrenador hay varios sistemas de juego en función del rival, las características del campo donde juega y el marcador. Sin embargo, en todos el balón parte como protagonista principal.Logró meterse en el play-off a las últimas de cambio y gracias a un empate en el campo del Yeclano, un conjunto con más prestigio, afición y presupuesto, cosa esta última que nadie en el Mar Menor ha revelado pero que podría rondar los 100.000 euros, según ha podido saber Nou Diari.

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