La sincro reflota en Formentera

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Víctor M. Victoria Ana, Nina, Julia, Helena y Paula ensayan su marsopa tirabuzón y su patada de ballet ante la atenta mirada de su entrenadora, la ibicenca Marcela Ribas, en la piscina municipal del centro polideportivo Antoni Blanc. Las cinco nadadoras constituyen la actual base de la sincronizada en Formentera, especialidad deportiva que intenta reflotar en los últimos tiempos en la isla, y que ha dejado buenas sensaciones en el Campeonato Autonómico celebrado hace unas semanas en Mallorca.

Un total de 12 nadadoras constituyen la actual estructura de este deporte en la pequeña isla de las Pitiusas, una modalidad de lo más exigente y que vivió tiempos pretéritos mejores con la entrenadora Beatriz de la Dueña. Tras su adiós, y después de un breve lapso de tiempo sin equipo técnico, Marcela y dos ayudantes se tienen que desplazar tres veces por semana en barca desde Ibiza para poder dirigir las sesiones, de tres horas de duración, ante la falta de preparadores que residan en la isla. Toda una labor digna del mejor de los elogios.

“Se puede decir que esto es un ejercicio de puro amor al arte”, resume con concisas palabras Marcela, quien desde hace dos años tomó las riendas de este deporte con la ayuda del Consell. Ella ya dirige con éxito desde hace 36 años el desarrollo de la natación en el Club Deportivo Sincro Ibiza, la grande de las Pitiusas, con más de un centenar de deportistas federados, incluso varones, y cuya labor fue reconocida en forma de homenaje por la Federación Balear de Natación.

El trabajo de Marcela en Formentera también va dando sus frutos. La delegación  formenterera quedó segunda en el Autonómico de Mallorca en la modalidad por equipos y uno de sus dúos opta a la clasificación para el Campeonato de España, en una ronda previa que se celebrará a finales del mes de julio en Tenerife. “El año pasado teníamos cinco nadadoras y este doce, y esperamos más para el curso que viene. Creo que este deporte irá a más en la isla”, aventura en tono optimista la técnica.

Y es que la natación sincronizada es una especialidad sólo apta para valientes, y no siempre de género femenino. Algunos hombres ya se atreven con ella en Ibiza, aunque la aplastante mayoría siguen siendo mujeres. Es un deporte que combina la flexibilidad, la fuerza y la resistencia, y dedica un importante peso al componente artístico. “La sincronizada tiene lo duro de la natación y de la gimnasia”, sentencia en este sentido la entrenadora.

No en vano, en la primera parte de la temporada, el apartado de natación goza de un amplio peso, con sesiones de 2 kilómetros con los cuatro estilos para cada nadadora. A ello, además, hay que unir la parte de flexibilidad, que se realiza al principio de la sesión, y el apartado más técnico dedicado a las rutinas de dúo y las figuras. En total, una sesión de sincro puede durar perfectamente tres horas, con los consiguientes beneficios para la salud que ello aporta en los jóvenes deportistas. “Además -agrega- las nadadoras de sincro suelen ser muy ordenadas en su vida diaria por la exigencia de los entrenamientos”.

España gozó en tiempos pasados de enorme prestigio en este deporte, de la mano de Gemma Mengual y después Ona Carbonell, que elevaron a la sincro nacional hasta casi la cúspide mundial, que ocupa con mano de hierro Rusia. Se puede decir, por tanto, que este deporte goza de muy buena salud en nuestro territorio, pero está todavía lejos del significado y el tirón social del que gozan otros deportes como el baloncesto y sobre todo el fútbol.

“En Rusia, además de tener entrenadores muy cualificados, lo tienen claro: o vales o no vales. Hay muchísimas deportistas donde elegir y los padres, además, están muy implicados con este deporte, sacrifican parte de su vida por sus hijas. Aquí es muy diferente, no existe esta cultura, lo vemos de otra forma, pero aún así hay muchísima tradición en todo el país”, afirma Marcela al respecto.

En el caso particular de Formentera, a mucha menor escala, todavía hay cosas por mejorar que pueden hacer seguir creciendo este deporte en la isla. “Desplazarse en barco resulta pesado, y después a veces tengo que coger un taxi o incluso venir andando desde La Savina para poder dirigir el entrenamiento, hay que buscar alguna solución. Y para las chicas, entrenar tres días a la semana solamente no es suficiente para alcanzar un gran nivel. El curso que viene, me gustaría poder darle más bombo a este deporte en los colegios, y tener alguien para el entrenamiento en seco (fuera de la piscina) también nos ayudaría mucho”.

Sea como fuere, desde el fondo de la piscina del Antoni Blanc reflotan motivos para el optimismo. El dúo de Paula y Julia tiene la oportunidad en un mes de clasificar a Formentera para el Campeonato de España en Canarias, un escenario poco imaginable hace tan solo dos años. No lo tendrán fácil, pues solo 26 de unas 200 parejas logran el billete para el Nacional, pero lo que parece seguro es que la semilla de la sincro vuelve a germinar en Formentera.

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