Los madridistas pitiusos celebran la Décima

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Seguidores merengues en la celebración que tuvo lugar en el parque de la Paz, en Vila.
Seguidores merengues en la celebración que tuvo lugar en el parque de la Paz, en Vila.

diariodeibiza.es Poco antes de las 23.30 horas de anoche la afición madridista en las Pitiusas empezó a celebrar la llegada de la ansiada décima Copa de Europa tas la victoria del Real Madrid ante el Atlético de Madrid. La emoción se desbordó entre los seguidores blancos, que habían seguido con mucho nerviosismo el encuentro en sus hogares, bares y otros puntos de la isla.

A rebosar estuvo el bar Can Tixedó, sede de la Peña Madridista en Ibiza. No cabía un alma porque nadie se quiso perder el choque. Tal era la aglomeración de personas que muchos vieron el partido desde la calle, asomándose a las ventanas del local. Estuvo su presidente, José Muñoz, que finalmente no dispuso de entrada para seguir la final en directo en el estadio lisboeta.

Pero el principal santuario de la celebración fue el parque de la Paz en Vila. Lugar ya tradicional para festejar los éxitos del Madrid, cientos de personas –menos que otras veces– acudieron para bañarse en la fuente y corear los cánticos de la victoria, tras una partido de infarto.

«¡Campeones, campeones!» o «¡Atleti, cabrón, saluda al campeón!» fueron algunas de las frases que se escucharon, pero también hubo un recuerdo, de nuevo con insulto incluido, para el máximo rival, el Barcelona.

Y es que el gol de Godín –con error del santo y seña del club, el portero Iker Casillas– puso muy cuesta arriba la ilusión de los merengues, que revivió con el empate de Sergio Ramos en el descuento y con la Copa de Europa ya perdida. El éxtasis, expresado con gritos que se escapaban por las ventanas y con algún que otro cohete, llegó con los tantos de Bale –hombre clave también en el título de Copa del Rey–, Marcelo y Cristiano Ronaldo.

Tampoco faltó el particular desfile de coches por las calles de los mayores núcleos de población de Ibiza y Formentera. Las banderas ondearon por las ventanillas de los automóviles y los claxons subieron los decibelios de la noche pitiusa.

La otra cara de la moneda fue la de los seguidores atléticos, que por muchos momentos tocaron su primer título de Champions, que se les escapó de las manos en el último suspiro. El bar Lince, en ses Figueretes, habitual punto de encuentro de la parroquia colchonera, reunió a un nutrido grupo de aficionados rojiblancos, que acabaron desolados por la derrota de su equipo. Los que terminaron sonriendo fueron los madridistas infiltrados en el local, que aguantaron estoicamente hasta que llegó su momento.

La Peña de Ibiza del Atlético de Madrid, recientemente reconocida oficialmente, no pudo seguir celebrando a lo grande sus constitución. El éxito del título de Liga, conseguido el la semana pasada, no tuvo continuidad en la final del máximo trofeo continental, pero habrá más ocasiones para intentarlo.

A Lisboa también se desplazaron algunos pitiusos, representando a uno y otro bando. A casi mil kilómetros de distancia, unos lloraron de tristeza –por la ocasión perdida– y otros emocionados por ver cómo volverá a sus vitrinas un trofeo que se les resitía desde hace doce años.

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