Diego Romero celebra un triunfo con el Sant Jordi.
Diego Romero celebra un triunfo con el Sant Jordi.

David Alba Hace unos meses, Diego Romero fue expulsado del Kiko Serra. El Sant Jordi se jugaba el ascenso a Tercera y los ánimos estaban muy caldeados. En el camino a los vestuarios Diego no pensaba que aquel, probablemente, podría ser su último partido como futbolista. A sus 40 años tenía previsto mudarse a Palma junto a la familia y cabía la posibilidad de colgar las botas. Días después, con la cabeza más fría, pensó en las consecuencias. “Terminar la carrera expulsado no entraba en mis planes”, reconoce el futbolista argentino.

Por eso, ni bien llegó a tierras mallorquinas, buscó la forma de quitarse esa dolorosa espina y empezó a entrenar con el Montuiri de Tercera División. Lo que no entraba en sus planes era que su vuelta al fútbol se podría producir en la isla de la que se despidió meses atrás. Mañana vuelve el “Papi” a San Rafael. “No sé si es el destino, pero estoy agradecido de poder ir y tener la suerte de compartir, aunque sea un ratito, con la gente amiga que tanto quiero”, explica el jugador que revela, además, la gran forma del Montuiri. “El nivel del equipo me sorprendió, obviamente, para bien”, asegura.

En este sentido, señala que “es un equipo que combina con criterio pero, además, aguerrido cuando no tiene la pelota”. Asimismo, asevera que tiene “jugadores que marcan la diferencia”. Está claro que será un partido especial para Diego Romero porque en la vida “siempre se extraña los lugares y los amigos que se dejan”. Mañana vuelve “Papi”.

Mañana vuelve Papi

Diego Romero celebra un triunfo con el Sant Jordi.
Diego Romero celebra un triunfo con el Sant Jordi.
David Alba Hace unos meses, Diego Romero fue expulsado del Kiko Serra. El Sant Jordi se jugaba el ascenso a Tercera y los ánimos estaban muy caldeados. En el camino a los vestuarios Diego no pensaba que aquel, probablemente, podría ser su último partido como futbolista. A sus 40 años tenía previsto mudarse a Palma junto a la familia y cabía la posibilidad de colgar las botas. Días después, con la cabeza más fría, pensó en las consecuencias. "Terminar la carrera expulsado no entraba en mis planes", reconoce el futbolista argentino.Por eso, ni bien llegó a tierras mallorquinas, buscó la forma de quitarse esa dolorosa espina y empezó a entrenar con el Montuiri de Tercera División. Lo que no entraba en sus planes era que su vuelta al fútbol se podría producir en la isla de la que se despidió meses atrás. Mañana vuelve el "Papi" a San Rafael. "No sé si es el destino, pero estoy agradecido de poder ir y tener la suerte de compartir, aunque sea un ratito, con la gente amiga que tanto quiero", explica el jugador que revela, además, la gran forma del Montuiri. "El nivel del equipo me sorprendió, obviamente, para bien", asegura.En este sentido, señala que "es un equipo que combina con criterio pero, además, aguerrido cuando no tiene la pelota". Asimismo, asevera que tiene "jugadores que marcan la diferencia". Está claro que será un partido especial para Diego Romero porque en la vida "siempre se extraña los lugares y los amigos que se dejan". Mañana vuelve "Papi".

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