El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables (Foto: Francisco Natera).
El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables (Foto: Francisco Natera).

Esteban Borrell. Cristian, como cada miércoles, comía con sus abuelos, cuando su abuela, también aficionada al fútbol, le preguntó: “¿Quedamos en dos semanas para comer el domingo que es mi cumpleaños?”. Esta pregunta, que puede parecer muy simple y con una respuesta clara, supone poner en aprieto a un aficionado al fútbol. Cristian, amante de este deporte, se paró a pensar.

Repasó mentalmente todos los calendarios de su equipo y cayó. Ese domingo hay partido; para él, el partido es sagrado. Por tanto, responde que no, propone otra fecha y explica el motivo. La primera reacción de su abuela fue de sorpresa pero ante su pasión se limitó a cambiar la fecha; debió pensar: ¿no puede saltarse un día? ¿Tan importante es un partido de fútbol?

Para entender el fútbol hay que sentir como un aficionado a este deporte; desde pequeño forjas progresivamente un sentimiento que acaba siendo imparable. Llantos, sonrisas, abrazos, odio, amor, sufrimiento, etc. Aparecen miles de adjetivos para describir qué provoca el fútbol y que, además, son válidos para cualquier emoción en la vida. En política se suele decir: un hombre, un voto. En el fútbol: un aficionado, un aliento, un grito, un apoyo, un aplauso, un cántico. Formas parte del juego.

Quizás, lo más difícil de entender es el amor a unos colores, el amor por un club. Como en la vida, el que jamás se ha enamorado no puede saber qué es enamorarse, se puede explicar de todas las formas posibles pero nunca sabrá qué se siente. Describir un club como un amigo no es ninguna exageración porque jamás le darás la espalda. La vida está llena de pequeños momentos en los que el fútbol seguro que forma parte de alguno de ellos.

(Aficionado del Pescara que viajó solo a San Siro para animar a su equipo)

El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables: viajar con amigos, festejar una victoria importante en un lugar emblemático o, entre otras, celebrar un gol con un abrazo interminable. La pasión rompe barreras indestructibles, los abrazos o conversaciones con desconocidos se producen por doquier. No importa a quién tengas al lado, no importa su nacionalidad, no importa su estatus, no importa su pasado. Importa el sentimiento que los une, el amor a unos colores. Celebramos por nuestros padres, por las historias de nuestros abuelos, por esos abrazos con nuestro hermano tras innumerables peleas, por nuestros amigos, el fútbol va más allá de un juego, se convierte en un sentimiento que crece con el tiempo.

Jorge Valdano, ex futbolista y entrenador dijo: “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. Al Sr. Valdano no le faltaba razón, ¿qué puede movilizar a tantas personas cómo el fútbol? ¿Cuántas cosas pueden hacer más feliz que ganar un título? ¿O un ascenso? Puede ser un juego para algunos, pero es una pasión para muchos otros. Prácticamente cualquier persona tiene acceso a un balón, no distingue de clases. ¿Qué sería de una vida sin fútbol? Traten de probarlo, el vacío que sentirán es incomparable.

El fútbol moderno está poco a poco quebrantando este sentimiento, corren malos tiempos para los románticos y se impone el negocio. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Televisiones, patrocinadores y dirigentes tratan a los clubes como empresas y a sus aficionados como consumidores. Resulta frustrante no poder ver a tu equipo en directo debido a los abusivos precios de las entradas o no poder viajar ya que se aprovechan del sentimiento y la pasión. A pesar de esto, el sentimiento y el fútbol son inseparables, es más, el fútbol es un sentimiento camuflado en un juego.

(Celebración de Cristiano Ronaldo tras marcar un gol en el Camp Nou con 23 cámaras fotografiando el momento, consecuencia del fútbol negocio)

Bill Shankly

“Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”

No cumplo años, cumplo temporadas

El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables (Foto: Francisco Natera).
El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables (Foto: Francisco Natera).
Esteban Borrell. Cristian, como cada miércoles, comía con sus abuelos, cuando su abuela, también aficionada al fútbol, le preguntó: “¿Quedamos en dos semanas para comer el domingo que es mi cumpleaños?”. Esta pregunta, que puede parecer muy simple y con una respuesta clara, supone poner en aprieto a un aficionado al fútbol. Cristian, amante de este deporte, se paró a pensar. Repasó mentalmente todos los calendarios de su equipo y cayó. Ese domingo hay partido; para él, el partido es sagrado. Por tanto, responde que no, propone otra fecha y explica el motivo. La primera reacción de su abuela fue de sorpresa pero ante su pasión se limitó a cambiar la fecha; debió pensar: ¿no puede saltarse un día? ¿Tan importante es un partido de fútbol? Para entender el fútbol hay que sentir como un aficionado a este deporte; desde pequeño forjas progresivamente un sentimiento que acaba siendo imparable. Llantos, sonrisas, abrazos, odio, amor, sufrimiento, etc. Aparecen miles de adjetivos para describir qué provoca el fútbol y que, además, son válidos para cualquier emoción en la vida. En política se suele decir: un hombre, un voto. En el fútbol: un aficionado, un aliento, un grito, un apoyo, un aplauso, un cántico. Formas parte del juego. Quizás, lo más difícil de entender es el amor a unos colores, el amor por un club. Como en la vida, el que jamás se ha enamorado no puede saber qué es enamorarse, se puede explicar de todas las formas posibles pero nunca sabrá qué se siente. Describir un club como un amigo no es ninguna exageración porque jamás le darás la espalda. La vida está llena de pequeños momentos en los que el fútbol seguro que forma parte de alguno de ellos.
(Aficionado del Pescara que viajó solo a San Siro para animar a su equipo)
El fútbol va más allá de un trofeo o una victoria, deja recuerdos imborrables: viajar con amigos, festejar una victoria importante en un lugar emblemático o, entre otras, celebrar un gol con un abrazo interminable. La pasión rompe barreras indestructibles, los abrazos o conversaciones con desconocidos se producen por doquier. No importa a quién tengas al lado, no importa su nacionalidad, no importa su estatus, no importa su pasado. Importa el sentimiento que los une, el amor a unos colores. Celebramos por nuestros padres, por las historias de nuestros abuelos, por esos abrazos con nuestro hermano tras innumerables peleas, por nuestros amigos, el fútbol va más allá de un juego, se convierte en un sentimiento que crece con el tiempo. Jorge Valdano, ex futbolista y entrenador dijo: “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. Al Sr. Valdano no le faltaba razón, ¿qué puede movilizar a tantas personas cómo el fútbol? ¿Cuántas cosas pueden hacer más feliz que ganar un título? ¿O un ascenso? Puede ser un juego para algunos, pero es una pasión para muchos otros. Prácticamente cualquier persona tiene acceso a un balón, no distingue de clases. ¿Qué sería de una vida sin fútbol? Traten de probarlo, el vacío que sentirán es incomparable. El fútbol moderno está poco a poco quebrantando este sentimiento, corren malos tiempos para los románticos y se impone el negocio. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Televisiones, patrocinadores y dirigentes tratan a los clubes como empresas y a sus aficionados como consumidores. Resulta frustrante no poder ver a tu equipo en directo debido a los abusivos precios de las entradas o no poder viajar ya que se aprovechan del sentimiento y la pasión. A pesar de esto, el sentimiento y el fútbol son inseparables, es más, el fútbol es un sentimiento camuflado en un juego.
(Celebración de Cristiano Ronaldo tras marcar un gol en el Camp Nou con 23 cámaras fotografiando el momento, consecuencia del fútbol negocio)

Bill Shankly

"Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso"

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