El Club Deportivo Ibiza quiere jugar en Tercera División. Es el objetivo que anhela la entidad desde que empezó a caminar hace más de un lustro. Por fin, después de varias idas y venidas, le ha llegado su momento. Poner un club en pie no es moco de pavo. Sobre todo si hay que hacerlo en una ciudad como Ibiza, que se había acostumbrado a las decepciones, deportivas e institucionales, tras una década oscura. Pero ser campeón de la Preferente pitiusa y superar dos eliminatorias contra rivales mallorquines puede ser aún más complicado. Esta temporada han cumplido la primera parte del reto y ahora están enfrascados en la segunda. El CD Ibiza desea el premio gordo: la entidad que preside Juanvi Roig sabe que estas oportunidades son casi únicas. Se lleva trabajando todo el año para subir y hay que cazar el ascenso al vuelo.

Este domingo por la tarde, a las 18:30h con entrada gratuita, los rojillos jugarán su primer partido como locales en un playoff con la obligación de defender el 2 a 3 que se trajeron del Port de Sóller el fin de semana pasado. Y, para evitar sustos innecesarios y plantarse en la ronda definitiva, solicitan el apoyo de la afición vilera. Para ello, el equipo que entrena Iván Córdoba apela al arraigo en la isla del que presume una plantilla formada por jugadores locales y veteranos afincados en Ibiza que han acabado en Can Misses después de pasar por conjuntos de superior categoría como el San Rafael, el Formentera o la Peña Deportiva. Algunos futbolistas, como Winde Samb, han saboreado este ascenso, una tarea titánica en la que hay que superar encerronas en ratoneras mallorquinas y arbitrajes que, más de una vez, han sido injustos con los representantes de las Pitiusas. El CD Ibiza, sin embargo, se ve con fuerzas para superar cualquier adversidad y meter la cabeza en las categorías nacionales del fútbol español.

Desde sus orígenes, el CD Ibiza se ha desmarcado de los proyectos que, con capital foráneo, han intentado (o están consiguiendo) reflotar el fútbol en el municipio más poblado de la isla. Sus fundadores eran, en su gran mayoría, socios o aficionados de la extinta Sociedad Deportiva Ibiza y, en cierta manera, se reclaman herederos de su legado. No son pocos los miembros del Club Deportivo Ibiza que dicen que su equipo sería capaz de reunir a más aficionados en Can Misses que la Unión Deportiva Ibiza si la entidad de Amadeo Salvo no sube a Segunda B y ellos consiguieran encontrarse con el vecino la próxima temporada en Tercera. Ese es otro de los alicientes que espolean al CD Ibiza, que como Sa Deportiva viste pantalón blanco y camiseta roja. Unos colores que simbolizan el peso de sesenta años de historia futbolera en la ciudad.

Todo al rojo y al blanco

El Club Deportivo Ibiza quiere jugar en Tercera División. Es el objetivo que anhela la entidad desde que empezó a caminar hace más de un lustro. Por fin, después de varias idas y venidas, le ha llegado su momento. Poner un club en pie no es moco de pavo. Sobre todo si hay que hacerlo en una ciudad como Ibiza, que se había acostumbrado a las decepciones, deportivas e institucionales, tras una década oscura. Pero ser campeón de la Preferente pitiusa y superar dos eliminatorias contra rivales mallorquines puede ser aún más complicado. Esta temporada han cumplido la primera parte del reto y ahora están enfrascados en la segunda. El CD Ibiza desea el premio gordo: la entidad que preside Juanvi Roig sabe que estas oportunidades son casi únicas. Se lleva trabajando todo el año para subir y hay que cazar el ascenso al vuelo. Este domingo por la tarde, a las 18:30h con entrada gratuita, los rojillos jugarán su primer partido como locales en un playoff con la obligación de defender el 2 a 3 que se trajeron del Port de Sóller el fin de semana pasado. Y, para evitar sustos innecesarios y plantarse en la ronda definitiva, solicitan el apoyo de la afición vilera. Para ello, el equipo que entrena Iván Córdoba apela al arraigo en la isla del que presume una plantilla formada por jugadores locales y veteranos afincados en Ibiza que han acabado en Can Misses después de pasar por conjuntos de superior categoría como el San Rafael, el Formentera o la Peña Deportiva. Algunos futbolistas, como Winde Samb, han saboreado este ascenso, una tarea titánica en la que hay que superar encerronas en ratoneras mallorquinas y arbitrajes que, más de una vez, han sido injustos con los representantes de las Pitiusas. El CD Ibiza, sin embargo, se ve con fuerzas para superar cualquier adversidad y meter la cabeza en las categorías nacionales del fútbol español. Desde sus orígenes, el CD Ibiza se ha desmarcado de los proyectos que, con capital foráneo, han intentado (o están consiguiendo) reflotar el fútbol en el municipio más poblado de la isla. Sus fundadores eran, en su gran mayoría, socios o aficionados de la extinta Sociedad Deportiva Ibiza y, en cierta manera, se reclaman herederos de su legado. No son pocos los miembros del Club Deportivo Ibiza que dicen que su equipo sería capaz de reunir a más aficionados en Can Misses que la Unión Deportiva Ibiza si la entidad de Amadeo Salvo no sube a Segunda B y ellos consiguieran encontrarse con el vecino la próxima temporada en Tercera. Ese es otro de los alicientes que espolean al CD Ibiza, que como Sa Deportiva viste pantalón blanco y camiseta roja. Unos colores que simbolizan el peso de sesenta años de historia futbolera en la ciudad.

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