El Class Sant Antoni se pone el mono de faena y tumba al Mataró a base de carácter

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Hay días en los que el aro parece más pequeño de lo normal. Días espesos, de manos frías y triples que no entran ni empujándolos. Y luego está la calidad… esa que aparece cuando toca remangarse. Pues bien, el Class Sant Antoni tiró de eso mismo para sacar adelante un partido más incómodo de lo que refleja el marcador ante el Homs UE Mataró (86-75) y arrancar la segunda vuelta con buen paso.

No fue un día brillante. Ni mucho menos. Pero sí uno de esos partidos que se ganan desde la cabeza y el oficio. El equipo ibicenco suma así su tercera victoria seguida y se mantiene bien agarrado a la zona noble del Grupo Este de Segunda FEB, a solo un triunfo del liderato. Y ojo, porque ahora vienen cinco partidos seguidos en Sa Pedrera… palabras mayores.

Desde el salto inicial quedó claro que no iba a ser un paseo. El Mataró salió con descaro, se puso 0-4 y vio cómo el Sant Antoni fallaba sus tres primeros triples. Nada nuevo bajo el sol. El antídoto lo puso Emil Stoilov, imperial por dentro, cargando de faltas a Kalu y empezando a marcar territorio. Cuando el búlgaro manda en la pintura, pasan cosas.

Los catalanes aguantaban con el colmillo afilado de Jordi Juanola, pero el Class fue entrando en calor. Solarin, Kai Johnson y el propio Stoilov subieron el ritmo y dos zarpazos seguidos de Nikola Zizic abrieron la primera brecha seria. Al final del primer cuarto, 21-17 y sensaciones de control… más o menos.

El segundo acto fue una montaña rusa. El Sant Antoni seguía negado desde fuera, acumulando un doloroso 0 de 9 en triples, mientras el Mataró no se despegaba. Hasta que Solarin rompió el maleficio desde el perímetro. Oxígeno puro. Javi Rodríguez empujó un poco más la ventaja, pero los de Sergi Fortes respondieron con un parcial rápido para volver a meterse en el partido. Todo apretado, todo incómodo. Al descanso, 39-36 y partido totalmente abierto.

Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió demasiado. El Class amagaba con escaparse, el Mataró respondía. Un triple de Blat y una canasta de Paz parecían dar aire a los locales, pero Albert Ventura se negó a bajar los brazos. Un 2+1 dejó el marcador en 64-59 al final del tercer cuarto. Tocaba sufrir. Y de lo lindo.

En el último periodo, el Sant Antoni apretó los dientes. Llegó a ponerse 13 arriba, pero ni aun así hubo tranquilidad. El Mataró siguió peleando cada balón como si fuera el último. Ahí apareció la sangre fría. De la Rúa fue decisivo desde la línea de personal, poniendo hielo al partido, y ya sobre la bocina Gantt clavó un triple para cerrar el asunto.

Stoilov firmó una actuación de jefe absoluto, con 17 puntos, 7 rebotes y 22 de valoración. Zizic fue su mejor socio en la zona, y el resto aportó lo justo para no caerse cuando las piernas pesaban.

Victoria trabajada, de las que hacen equipo. Sin fuegos artificiales, pero con mucho poso. Que pase el siguiente.

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