El sprint del pasado que amargó un debut

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Álex Gallar no tuvo el debut soñado con el Lugo (Foto: CD Lugo).

Hasta hace apenas unos días compartían vestuario, bromas y entrenamientos en Can Misses. Esta pasada jornada, el fútbol los colocó frente a frente… y no tuvo piedad. Mounir fue el encargado de frustrar el estreno de su excompañero Álex Gallar, en una historia con aroma a reencuentro incómodo y final cruel.

El Unionistas de Salamanca ya mandaba con claridad al descanso. El 0-2 reflejaba un equipo sólido, ordenado y sin complejos en el Anxo Carro. El Lugo, hasta entonces imbatido en casa, no encontraba el ritmo. Gallar, recién llegado tras su salida de la UD Ibiza, trataba de agitar el partido con destellos… pero todavía estaba buscando su sitio.

Tras el paso por vestuarios, el Lugo reaccionó. Subió líneas, apretó a Unionistas y encontró el 1-2 que encendió a la grada y abrió el partido. Todo parecía preparado para un final de empuje local, para ese empate que habría maquillado el debut y mantenido la fortaleza del Anxo Carro.

Pero entonces apareció el pasado.

Descuento. Balón en campo propio para Mounir. Arranca por la banda izquierda, galopa con decisión, dejando metros atrás como quien corre con algo pendiente. Cruza la línea, encara, perfila el cuerpo… y suelta un disparo seco al palo largo, cruzado, imposible. El 1-3. Silencio. Sentencia.

Un golazo con historia detrás. Porque Mounir y Gallar habían sido compañeros hasta hace nada en Ibiza. Porque el fútbol quiso que fuera uno de los suyos quien cerrara la noche más amarga del otro. Y porque Unionistas, además de llevarse los tres puntos, rompió la imbatibilidad del Lugo en su estadio.

Así se escribió el debut de Gallar: con ilusión, con esperanza… y con el recuerdo imborrable de un excompañero que decidió el partido con una galopada eterna.

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