Ibiza empieza a saldar una deuda histórica con el mundo del motor. Este viernes se ha puesto la primera piedra del Parc Motor de sa Coma, una infraestructura llamada a cambiar por completo el mapa del motociclismo en la isla. Un gesto simbólico, sí, pero también el inicio real de una obra que llevaba años en la lista de deseos de aficionados, clubes y familias.
Desde el Consell Insular d’Eivissa se insiste en una idea clave: esto no nace de la improvisación. Es el resultado de muchos años de trabajo silencioso, de trámites complejos y de un objetivo muy definido: ofrecer un espacio seguro, ordenado y respetuoso con el entorno para la práctica de los deportes de motor. Un antes y un después para una actividad que hasta ahora vivía dispersa y, en muchos casos, sin las condiciones adecuadas.
El presidente insular, Vicent Marí, ha querido subrayar el valor colectivo del proyecto. No es solo una instalación deportiva, sino una respuesta a una reivindicación que ha pasado de generación en generación. La ubicación en sa Coma tampoco es casual: un antiguo espacio militar que se transforma en una infraestructura moderna, integrada en el paisaje y pensada para convivir con su entorno.
Mucho más que un circuito
El Parc Motor nace con vocación de orden y sostenibilidad. El diseño del trazado, situado a una cota inferior y protegido por taludes y pantallas acústicas, busca minimizar el impacto sonoro y visual. El circuito contará con 1.525 metros de longitud, seis metros de anchura y una recta principal de 105 metros, además de amplias zonas de seguridad.
El complejo incluirá todo lo necesario para su funcionamiento: pit-lane, paddock, zona de comisarios, vestuarios, baños, enfermería, parrilla de salida, espacios para el público, bar y áreas técnicas. Todo ello acompañado de un sistema de control ambiental que será una de las grandes señas de identidad del proyecto.
La inversión supera los 5,7 millones de euros y más de la mitad del presupuesto se destina precisamente a integración paisajística, control acústico y gestión ambiental. Las obras, que comenzaron en mayo de 2025, tienen un plazo de ejecución de 18 meses y una fecha estimada de finalización en septiembre de 2026. La empresa adjudicataria es Matías Arrom Bibioni.
El acto institucional reunió a representantes del deporte y de la administración, entre ellos el conseller d’Esports Salvador Losa, el director insular Javier Bonet y el alcalde de Sant Antoni de Portmany, además de federaciones y clubes vinculados al motociclismo.
El ruido de los motores todavía tardará en escucharse, pero el mensaje ya es claro: el motor en Ibiza deja de ser provisional y empieza a tener casa propia.






















































































