La SD Ibiza se regaló una mañana de alivio y orgullo en Sant Rafel. No fue solo una victoria. Fue un golpe sobre la mesa ante un rival directo, el Castellón B, y una forma clara de decir que este equipo quiere seguir respirando tranquilo. El marcador final, 3-1, refleja pegada, oficio… y un punto de colmillo cuando el partido lo pedía.
El encuentro arrancó sin anestesia. Apenas había dado tiempo a acomodarse en la grada cuando el conjunto orellut avisó primero, con un disparo que se fue rozando el palo. Fue el típico susto que despierta… y la SD Ibiza despertó de golpe. En su primera llegada, un balón profundo rompió líneas, Raúl Castro apareció por la derecha y Fernando Carrasco solo tuvo que empujarla. Minuto dos y el plan saltaba por los aires para los visitantes.
A partir de ahí, el Castellón B tomó el mando con balón y personalidad. Tocaba, llegaba, rondaba el área. Le faltaba lo de siempre: el último mordisco. Edu Frías se encargó de apagar el incendio en la ocasión más clara, saliendo con todo para tapar un remate a bocajarro. La SD Ibiza, más paciente, esperaba su momento. Incluso pudo ampliar la ventaja antes del descanso, pero una vaselina de Busi se fue alta cuando el 2-0 parecía cantado.
Tras el paso por vestuarios llegó el ajedrez. Cambios, ajustes y un ritmo algo más pausado que beneficiaba a los locales. Parecía todo bajo control… hasta que el Castellón B encontró premio. En el minuto 60, Font cazó un balón suelto y puso el empate. Partido nuevo, nervios fuera y grada en tensión.
Pero si algo tuvo la SD Ibiza fue respuesta inmediata. Cuatro minutos después, un error atrás del filial lo leyó antes que nadie Busi. Esta vez no dudó. Carrera franca y definición limpia para el 2-1. Un golpe seco, de esos que dejan tocado al rival.
Con el Castellón B aún recomponiéndose, llegó la sentencia. Minuto 75. Jugada rápida, balón al área y Álex Sánchez empujando a placer para firmar el 3-1. Primer gol liguero del delantero y cierre perfecto para una tarde que necesitaba acabar así.
El triunfo deja a la SD Ibiza en la décima posición, con siete puntos de margen sobre el descenso y tres sobre el play-out, precisamente marcado por el Castellón B.




















































































