Cuando uno repasa la clasificación entiende que lo suyo va muy en serio. El Class Bàsquet Sant Antoni ha dejado de ser una buena historia para convertirse en un problema real para cualquiera que aspire a dominar el Grupo Este de la Segunda FEB.
Seis victorias consecutivas. Ninguna derrota en 2026. Liderato compartido en balance, sí, pero con una sensación de autoridad que no se mide solo en números. Lo de los de Sant Antoni no es una racha simpática; es una dinámica que empieza a moldear el campeonato.
El último tropiezo, aquel 89-69 en la pista del CB Zaragoza el 14 de diciembre, parece hoy un recuerdo lejano. Desde entonces, el equipo de Berrocal ha mutado. Más sólido atrás, más paciente cuando el partido se espesa, más letal cuando encuentra ritmo. La reciente victoria ante Bueno Arenas Albacete (96-91) retrata bien su momento: capacidad para correr, pero también para sufrir cuando el rival aprieta.
Lo interesante no es solo la racha, sino el contexto. En el Este, el Proinbeni UPB Gandía persigue con dos triunfos seguidos y el mismo balance global. El Amics Castelló, que venía lanzado, vio frenada su progresión tras caer frente a la Spanish Basketball Academy. Nadie encadena lo que encadena Sant Antoni. Nadie transmite ahora mismo esa sensación de equipo que sabe exactamente dónde quiere llegar.
Mientras tanto, en el Oeste, el Cáceres Patrimonio de la Humanidad enlaza cuatro victorias y el CBC Valladolid, con David Barrio al mando, lidera provisionalmente su grupo tras tres triunfos consecutivos y un partido más que el Coto Córdoba. Buenas dinámicas, sí. Pero ninguna tan prolongada como la de los isleños.
Y aquí aparece el matiz que cambia el relato. Sant Antoni ya sabe lo que es arrasar en invierno y quedarse a las puertas en primavera. La temporada pasada firmó quince victorias consecutivas, un registro histórico en la categoría, y aun así no conquistó su conferencia. Se cruzó con un Palmer Basket indomable que terminó por arrebatarle el premio mayor. Aquella lección pesa.
Por eso esta racha tiene otro sabor. No hay euforia desmedida, sino control. No hay vértigo, sino memoria. El vestuario entiende que el objetivo no es ser el equipo del momento, sino el equipo del final.
La Segunda FEB empieza a entrar en ese tramo en el que cada victoria deja de ser una estadística para convertirse en un mensaje. Y Sant Antoni, con seis zarpazos consecutivos, ya ha enviado el suyo: esta vez no quiere aplausos en febrero, quiere respuestas en mayo.





















































































