El Class Bàsquet Sant Antoni vuelve a la pista con una idea muy clara entre ceja y ceja: recuperar sensaciones… y victorias. El líder del Grupo Este de la Segunda FEB recibe este sábado al Ciudad Molina Basket en el pabellón Siroko Sa Pedrera (19.30 horas, LaLiga+), un duelo que llega con cierto aroma a examen después del tropiezo sufrido en la última jornada.
Porque la derrota en Llíria dejó un sabor amargo. Fue un partido incómodo, de esos que se tuercen pronto y cuesta mucho enderezar. Ahora, con el parón de las ventanas de selecciones de por medio, el equipo ibicenco ha tenido tiempo para respirar, analizar y resetear la cabeza.
El conjunto dirigido por Josep Maria Berrocal sigue en lo más alto de la clasificación, empatado con otros tres equipos y con 14 victorias en el bolsillo. Pero en este tramo del curso nadie regala nada… y menos cuando empieza a asomar la recta final.
Enfrente estará un Ciudad Molina Basket que pelea por escapar de la zona baja de la tabla. Los murcianos, recién ascendidos a la categoría, solo han sumado cinco triunfos esta temporada y llegan tras encadenar dos derrotas consecutivas, la última frente a Lobe Huesca La Magia. Aun así, el precedente obliga a la prudencia: el Molina ya fue capaz de imponerse al Class Sant Antoni en la primera vuelta.
Por eso en el vestuario local no quieren relajación. El rival llega con urgencias y con la motivación de quien pelea por mantenerse a flote. Y ese tipo de equipos, cuando ven una oportunidad, suelen agarrarse a ella con fuerza.
Además, el partido tendrá un ambiente especial. El club ha organizado una jornada pensada para la cantera, con la presencia de todos los equipos de formación en la grada. La idea es sencilla: convertir el encuentro en una auténtica fiesta del baloncesto… y empujar al equipo en un momento clave de la temporada.
Porque el calendario ya entra en su tramo decisivo. Al Class Sant Antoni le quedan siete partidos de fase regular: cuatro en casa y tres a domicilio. Un sprint final que puede marcar el futuro inmediato del club.
Terminar primero significaría jugarse el ascenso a Primera FEB en una eliminatoria directa a doble partido. Un premio grande, pero que todavía exige concentración máxima en cada jornada.
De momento, el primer paso pasa por volver a ganar. Recuperar confianza, reencontrarse con su mejor versión… y recordar por qué este equipo lleva meses instalado en lo más alto de la tabla.


















































































