Sant Antoni examina su fortaleza en casa antes del pulso decisivo por el liderato

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El calendario empieza a estrechar el margen de error y en Sant Antoni lo saben. El conjunto ibicenco encara este sábado una de esas citas que, sin el ruido de las grandes finales, esconden una importancia capital. Mantener el liderato pasa por no fallar en casa, por seguir convirtiendo el Pabellón Siroko Sa Pedrera en ese refugio casi inexpugnable que ha sostenido su candidatura durante toda la temporada.

El Class Bàsquet Sant Antoni llega a la jornada empatado en lo más alto del Grupo Este de Segunda FEB, con la mirada inevitablemente puesta en el enfrentamiento de la próxima semana frente al Amics Castelló. Pero antes de ese duelo con aroma a final anticipada, el guion obliga a centrarse en un rival que no entiende de concesiones: un CB Getafe instalado en posiciones de ‘play-off’ y decidido a defenderlas hasta el último suspiro.

La solidez como local ha sido uno de los pilares del equipo dirigido por Josep Maria Berrocal. Solo una derrota en casa, allá por noviembre, ilustra el dominio de los isleños ante su público. Desde entonces, el equipo ha construido una dinámica firme, apoyada en una defensa constante y en la capacidad de imponer ritmo en los momentos clave. No es casualidad que Sa Pedrera se haya convertido en un escenario incómodo para cualquiera.

Sin embargo, el Getafe llega sin complejos. Su irregularidad lejos de casa contrasta con actuaciones puntuales de gran nivel, como la victoria en Albacete, y con el impulso reciente tras superar a Huesca. El conjunto madrileño, octavo en la tabla, vive en ese equilibrio delicado entre consolidarse en el ‘play-off’ o quedar atrapado en la zona media. Cada partido es una final para ellos, y esa urgencia suele traducirse en intensidad.

En el apartado individual, el peligro visitante tiene nombres propios. Guillermo Mulero lidera la producción ofensiva con regularidad, mientras que Mohammed Abdulsalam impone presencia bajo los aros, convirtiéndose en una referencia en el rebote. Dos focos de atención que obligarán al Sant Antoni a sostener un nivel defensivo alto durante los cuarenta minutos.

El equipo ibicenco no pierde de vista el contexto: quedan cinco jornadas y tres se jugarán en casa. El margen existe, pero es engañoso. La igualdad en la cima obliga a no especular, a sumar cada victoria como si fuera decisiva. Más allá de asegurar la presencia en las eliminatorias, el objetivo es llegar con impulso, con sensaciones que refuercen la convicción de un grupo que ha demostrado saber competir.

El duelo ante el Getafe, por tanto, no es un simple trámite previo a la gran cita frente al Castelló. Es una prueba de madurez competitiva, una oportunidad para reafirmar el liderato y, sobre todo, para enviar un mensaje: que Sant Antoni no está dispuesto a ceder terreno en el momento más delicado del curso. Porque en este tramo final, cada partido empieza a pesar como si fuera el último.

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