Kai Johnson enciende la recta final: el Class Sant Antoni devora al Zaragoza y no suelta la caza del liderato

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El Class Sant Antoni necesitaba una respuesta de equipo grande y la encontró con estruendo. Apenas una semana después de tropezar en un duelo de peso ante el Amics Castelló, el conjunto ibicenco se sacudió cualquier atisbo de duda con una exhibición rotunda en Sa Pedrera, donde trituró al CB Zaragoza por 94-66 y reforzó su candidatura en el tramo decisivo de la fase regular del Grupo Este de Segunda FEB.

No era una tarde cualquiera. El golpe anterior obligaba a reaccionar con carácter, y el bloque dirigido por Josep Maria Berrocal entendió desde muy pronto que el partido exigía algo más que una victoria. Exigía autoridad. Exigía mensaje. Y lo lanzó con un baloncesto agresivo, profundo y por momentos irresistible, impulsado por un Kai Johnson en estado de gracia, protagonista absoluto de una actuación que deja huella: 30 puntos, 7 rebotes, 2 asistencias y una valoración de 36 para firmar su mejor noche desde que viste la camiseta del cuadro portmanyí.

Durante el primer cuarto, el choque transitó por una senda mucho más incómoda de lo que después reflejaría el marcador final. Zaragoza no se dejó intimidar y encontró en el tiro exterior la manera de sostener el pulso. El partido se convirtió en un intercambio de golpes, con ataques ligeros, ritmo vivo y defensas todavía sin capacidad para imponerse. Sant Antoni amagó con escaparse en los primeros compases, pero la puntería visitante, con Johnatan Zhao como principal amenaza, comprimió enseguida el marcador. Al cierre del acto inicial, el 22-18 era una ventaja corta, casi provisional, en un contexto de máxima igualdad.

La función cambió de tono en el segundo parcial. Ahí apareció la versión más seria del conjunto ibicenco, mucho más firme atrás y bastante más reconocible en su idea de juego. El Zaragoza empezó a perder claridad, ya no corrió con la misma soltura y tuvo más dificultades para ver aro. En ese escenario, Sant Antoni olió sangre. Johnson y Rodri Gómez asumieron el mando con determinación y empezaron a abrir grietas hasta convertirlas en una fractura visible.

El equipo balear elevó el nivel físico, endureció cada posesión y empezó a correr con más sentido. Un triple de Gómez lanzó la renta, Johnson siguió golpeando con enorme naturalidad y el partido comenzó a inclinarse de forma decidida hacia el lado local. El 45-32 con el que se llegó al descanso ya transmitía una sensación inequívoca: Sant Antoni había dejado de discutir el encuentro para empezar a gobernarlo.

Lo mejor, sin embargo, estaba por llegar. El tercer cuarto fue la estampida definitiva, el momento en que el conjunto portmanyí trituró la resistencia aragonesa y convirtió el duelo en una exhibición. Johnson entró en combustión completa, castigó desde fuera con una facilidad pasmosa y lideró un parcial demoledor que rompió cualquier equilibrio. A su lado, Emil Stoilov añadió energía, presencia y puntos, mientras el equipo, ya desatado, encontraba soluciones por dentro, por fuera y en transición.

El 74-46 al final del tercer periodo era la firma de una superioridad total. No solo por la ventaja, sino por la manera. Sant Antoni había elevado el listón competitivo después del tropiezo, y lo había hecho con un baloncesto expansivo, feroz, de esos que empujan al rival fuera del partido y al mismo tiempo alimentan la convicción propia para lo que viene.

El último cuarto sobró en términos de suspense, pero sirvió para redondear la fiesta. Hubo mates, canastas de todos los colores y una grada entregada a un equipo que cerró la noche con la sensación de haber recuperado pulso, orgullo y amenaza. El CB Zaragoza, que llegaba con la permanencia ya asegurada y con aspiraciones de asomarse al play-off, se vio completamente desbordado ante un rival que jugó con hambre de algo mayor.

Más allá del resultado, la lectura favorece con claridad al conjunto ibicenco. El segundo puesto queda más afianzado y, sobre todo, el liderato sigue vivo a falta de dos jornadas. Amics Castelló mantiene una victoria de margen, pero Sant Antoni no ha entregado la persecución. Al contrario: la ha revitalizado con una demostración de poder que refuerza su ambición y reabre el relato de este final de fase regular.

La próxima estación será la pista del Oca Global Salou, un escenario que medirá la consistencia de esta reacción. El mensaje ya ha quedado enviado. El Class Sant Antoni no piensa conformarse con proteger su posición. Quiere empujar hasta el último día, tensar la pelea por la cima y llegar al desenlace con el cuchillo entre los dientes. Con un Kai Johnson así y con el equipo respondiendo en bloque, la amenaza no parece menor. Todo sigue en juego.

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