La UD Ibiza afronta este domingo un nuevo partido clave y su técnico, Miguel Álvarez, lo tiene claro: el equipo necesita dar un paso adelante para no volver a complicarse. Tras la última victoria, el ambiente en el vestuario ha mejorado, pero el entrenador insiste en que no hay margen para relajarse en este tramo final de la temporada.
El conjunto celeste recibe al Sevilla B con la intención de mantener la buena dinámica, aunque Álvarez huye de cualquier exceso de confianza. El técnico advierte del potencial del rival y recuerda que, pese a su situación en la tabla, cuenta con talento suficiente para generar problemas.
Uno de los puntos en los que más insiste el entrenador es el inicio de los partidos. Aunque el equipo ha sido capaz de reaccionar en encuentros recientes, considera que esa situación no es sostenible y pide mayor concentración desde el primer minuto. En esa línea, también subraya la importancia de la presión tras pérdida, una faceta que considera clave para mantener al equipo cerca del área rival.
En cuanto al once, Álvarez apuesta por dar continuidad a los jugadores que están respondiendo, manteniendo una base reconocible. No obstante, el equipo tendrá bajas importantes, lo que obligará a ajustar algunas piezas en un momento delicado del calendario.
Más allá de cálculos o posibles objetivos, el mensaje del técnico es directo: centrarse en el presente y competir cada partido como una final. El equipo es consciente de su situación y asume la responsabilidad de mejorar lo hecho hasta ahora.
La UD Ibiza se juega mucho en las próximas jornadas. Con la temporada entrando en su recta decisiva, cada punto cuenta y el margen de error es cada vez más reducido.




















































































