La situación en la UD Ibiza ha dado un giro inesperado en las últimas horas. Según adelantó Cazurreando, Miguel Álvarez decidió poner su cargo a disposición del club tras la derrota frente al Sevilla Atlético, un resultado especialmente doloroso al tratarse del colista de la categoría. Sin embargo, la directiva encabezada por Amadeo Salvo ha rechazado su dimisión y mantiene su confianza en el técnico para lo que resta de temporada.
El entrenador, que llegó al banquillo celeste en octubre en sustitución de Paco Jémez, atraviesa un momento delicado tanto en lo deportivo como en lo anímico. Tras el último encuentro, no ocultó su frustración por la dinámica del equipo, que se ha ido alejando de los objetivos iniciales. A falta de cinco jornadas, la Udé se encuentra en la zona media de la tabla, pero con una distancia corta respecto a los puestos de descenso, lo que ha encendido las alarmas en el entorno.
Pese a este escenario, el club ha optado por apostar por la continuidad en el banquillo, evitando cambios drásticos en la recta final. El mensaje es claro: unidad y estabilidad para afrontar un tramo decisivo en el que cada punto será determinante. La UD Ibiza encara ahora un cierre de temporada cargado de presión, con el objetivo de asegurar la permanencia y cerrar el curso con mejores sensaciones.




















































































