El Class Sant Antoni ya está en modo ‘play-off’. Y cuando el balón queme, cuando cada posesión pese y cada error se pague caro, el mensaje dentro del vestuario es claro. Lo resume su capitán, Dani de la Rúa, con una idea que va directa al corazón del juego: defensa. Mucha defensa.
El base del conjunto ibicenco no se esconde. Sabe lo que viene. Sabe que no hay margen. Y lo dice sin rodeos: la eliminatoria ante el Cáceres será una batalla. “Va a ser muy dura, muy complicada”, advierte. Porque enfrente hay talento, experiencia y un equipo que llega lanzado, más allá de su posición final en la tabla. Un rival con tiradores peligrosos, con oficio… y con un nombre que impone en la pintura: Leveque.
Pero si algo transmite el vestuario del Class es confianza. No una confianza vacía, sino construida a base de trabajo, de victorias y de sensaciones. El equipo llega enchufado al momento más importante del curso. Afinado. Preparado. Con la maquinaria lista. “Llegamos muy bien”, insiste De la Rúa. Y no es casualidad. Es el resultado de una temporada gestionada con cabeza, con rotaciones inteligentes y con un objetivo claro desde el primer día: llegar vivos cuando todo se decide.
El guion está marcado. Primer asalto en Cáceres. Pabellón apretando. Ambiente caliente. Ritmo alto. Y ahí es donde el Class quiere hacerse fuerte. No desde el talento individual, sino desde el bloque. Desde la intensidad. Desde esa defensa que no negocia un esfuerzo. “La clave va a estar en cómo defendamos y en cómo salgamos al partido”, señala el capitán. Porque en este tipo de eliminatorias no basta con jugar bien. Hay que competir mejor.
El reto no es menor. Jugar fuera en esta Liga es siempre una prueba de carácter. Más aún en un escenario con historia, con pasado ACB y con una grada que empuja. Pero el Class ya ha demostrado que no le tiembla el pulso lejos de casa. Ha ganado en pistas complicadas. Ha sabido sufrir. Y ahora quiere repetir.
Además, el equipo llega con piernas frescas y con su director de orquesta listo para mandar. De la Rúa, dosificado en los últimos partidos, aterriza en el ‘play-off’ con energía y claridad. Con la misión de marcar el tempo, de ordenar, de decidir… y de competir cada balón como si fuera el último.
La consigna es clara: salir con personalidad, aguantar el golpe y traer la eliminatoria viva a casa. A Sa Pedrera. Donde todo puede explotar. Donde la afición empuja. Donde el equipo se siente fuerte.
Porque esto ya no va de promesas. Va de hechos. Va de dar el paso. Y el Class Sant Antoni quiere hacerlo con defensa, con carácter… y con alma de equipo grande.


















































































