Golpe de autoridad. De equipo grande. De los que quieren ascender de verdad. El Class Sant Antoni salió al Multiusos de Cáceres con hambre… y se llevó un triunfo de mucho peso (72-84) para poner la eliminatoria de cara antes de la vuelta en Sa Pedrera.
No era un partido cualquiera. Era ‘play-off’. Era tensión. Era una pista caliente y un rival en dinámica ascendente. Pero el Class no se arrugó. Todo lo contrario. Desde el salto inicial dejó claro que venía a mandar. Ritmo alto, circulación rápida de balón y una defensa que empezó a incomodar desde el primer minuto.
El primer cuarto fue una declaración de intenciones. Los de Berrocal subieron el nivel atrás, corrieron y encontraron acierto exterior. De la Rúa marcando el tempo, Stoilov sumando desde el tiro libre y un equipo que empezó a abrir brecha con naturalidad. Del 9-19 al 13-24 final. Primer aviso serio.
Pero esto no iba a ser un paseo. El Cáceres reaccionó. Empujado por su gente, subió líneas, endureció el partido y metió al Class en un tramo incómodo. Parcial de 10-0 y el partido otra vez vivo. Tocaba resistir. Y ahí apareció lo que tienen los equipos que aspiran a todo: carácter.
De la Rúa asumió galones, Johnson empezó a entrar en combustión y el equipo volvió a conectar. Blat puso la firma antes del descanso con un triple sobre la bocina que dolió. Mucho. 37-48 y sensación de control.
El tercer cuarto fue puro ‘play-off’. Contacto, intensidad y detalles. El Class llegó a manejar ventajas de hasta 14 puntos, pero Leveque se empeñó en mantener a los suyos con vida. El pívot local fue un martillo constante, castigando en la pintura y desde la media distancia. El Cáceres apretó, Mazaira se sumó a la fiesta… y el partido se comprimió (60-67). Todo abierto.
Y entonces llegó el momento clave. El último cuarto. El de los valientes. El de los que no dudan.
Blat volvió a aparecer. Cinco puntos seguidos. Oxígeno puro. Johnson siguió a lo suyo, imparable, anotando, generando, liderando. Y atrás, el Class apretó los dientes. Cada defensa contaba. Cada rebote era una batalla.
El Cáceres lo intentó hasta el final. Se acercó. Se puso a ocho. A seis. Pero cada vez que amenazaba, el Class respondía. Con cabeza. Con oficio. Con personalidad.
Y cuando el partido pedía una daga final… llegó. Triple de Gómez. 72-84. Partido roto. Eliminatoria encarrilada.
Kai Johnson, con 22 puntos, fue el faro ofensivo. Blat apareció cuando más quemaba el balón. De la Rúa dirigió con criterio. Y el equipo, en bloque, compitió como lo que es: un aspirante serio.
El Class Sant Antoni golpea primero. Y golpea fuerte.
Ahora, Sa Pedrera espera. Y ahí… puede pasar cualquier cosa. Pero con este nivel, con esta mentalidad… el sueño está más vivo que nunca.


















































































