El Class Sant Antoni está muy vivo. Muy serio. Y, sobre todo, muy peligroso. Porque cuando un equipo entra en modo playoff como lo ha hecho el conjunto ibicenco… hay que empezar a tomarlo muy en serio.
El bloque de Josep Maria Berrocal ha firmado una exhibición total en el Siroko Sa Pedrera para borrar del mapa al Cáceres Patrimonio de la Humanidad (93-61) y sellar su pase a la segunda ronda del playoff de ascenso a Primera FEB. Y ojo, no fue solo ganar. Fue dominar, imponer ritmo, castigar en ambos lados de la pista y mandar un mensaje claro: aquí hay equipo para soñar.
Porque sí, el Class ya traía un +12 de la ida. Pero lejos de especular, salió a morder desde el salto inicial. Sin cálculos. Sin mirar el marcador global. A lo grande.
El arranque fue un aviso. Un 7-0 de salida con Stoilov imponiendo ley en la pintura y Gómez enchufado. El Cáceres tardó casi cuatro minutos en anotar su primera canasta. Ahí ya se veía por dónde iba a ir la película: defensa asfixiante, ritmo alto y colmillo en ataque.
El primer cuarto dejó claro que el Class estaba un punto —o varios— por encima. 22-13 y sensación de control absoluto. Pero lo mejor estaba por llegar.
Porque en el segundo cuarto el equipo ibicenco subió otra marcha. Y cuando este equipo corre… es un espectáculo. Blat, Solarin y Gantt empezaron a bombardear desde el perímetro. Triple tras triple. Sin piedad. Un parcial demoledor que llevó el marcador hasta un 36-19 que obligó a Carbajal a parar el partido.
Y cuando Stoilov se fue al banquillo, apareció Zizic para mantener el nivel. Trabajo sucio, rebote, puntos… y presencia. De esos pívots que hacen que todo funcione. El Cáceres intentó agarrarse al partido con Lafuente y Mazaira, pero cada intento de reacción encontraba respuesta inmediata.
Un triple de Gantt —con sabor especial ante su exequipo— y un nuevo arreón local dejaron el 51-36 al descanso. Partido controlado. Eliminatoria encarrilada. Pero el Class quería más.
Y lo que vino tras el paso por vestuarios fue directamente un rodillo.
Triple de Gómez para abrir el tercer cuarto. Otro de Johnson sobre la bocina para disparar la ventaja. +22. El partido roto. El Cáceres, sin respuestas. El Class, en trance. Jugando de memoria. Compartiendo balón. Defendiendo como un bloque. Corriendo como un equipo grande.
El 72-48 al final del tercer cuarto ya era una sentencia. Pero este equipo no entiende de levantar el pie.
El último cuarto fue una fiesta. Para la grada. Para el equipo. Para un Siroko Sa Pedrera que disfrutó de una de esas noches que se recuerdan. Cada canasta era un golpe. Cada defensa, una declaración de intenciones.
El 93-61 final no deja lugar a dudas. Paliza. Exhibición. Y pase más que merecido a la siguiente ronda.
Las claves, claras: defensa brutal, ritmo alto y un juego interior dominante. Stoilov y Zizic firmaron ambos 21 de valoración, imponiéndose en la pintura como dos torres imposibles de frenar. Pero esto va mucho más allá de nombres. Esto es un equipo. Un bloque. Un grupo que ha llegado en el mejor momento de la temporada.
Y eso, en playoff… vale oro.
El Class Sant Antoni ya espera rival. Pero lo que está claro es que el mensaje ya está enviado.
Aquí no se viene a participar.
Aquí se viene a subir.
El sueño sigue. Y cada vez suena más fuerte.




















































































