Hay heridas que el tiempo no borra. Y en Sant Antoni todavía escuece aquella noche de playoff ante el Morón. Dos años después, el destino vuelve a cruzar al Class Bàsquet Sant Antoni con el CB Morón en una eliminatoria que huele a revancha desde el primer segundo.
Porque sí, esto va mucho más allá de un cruce de playoff. Hay cuentas pendientes. Muchas. En la memoria de Sa Pedrera sigue grabado aquel ascenso sevillano del curso 23-24, con un final lleno de polémica y una acción sobre Dani de la Rúa que todavía hoy sigue levantando ampollas entre la afición ibicenca. Aquella falta no señalada en el último suspiro privó al Class de tres tiros libres que pudieron cambiar la historia.
Ahora la película vuelve a empezar. Pero este Sant Antoni ya no es aquel equipo novato en batallas de playoff. El bloque de Josep Maria Berrocal llega mucho más hecho, más duro y con la sensación de haber aterrizado en el momento perfecto de la temporada. La eliminatoria ante el Cáceres dejó claro que este equipo compite con hambre y personalidad.
Enfrente estará un Morón experto en este tipo de escenarios. Un equipo veterano, con oficio y acostumbrado a jugar partidos de máxima tensión. Justo el tipo de rival que exige sacar la mejor versión.
Dani de la Rúa, el único superviviente de aquella finalísima, no esconde que el duelo tiene algo especial. Aunque el base intenta rebajar el tono emocional, en el vestuario nadie olvida lo ocurrido. Y el mensaje es claro: toca competir… y devolver el golpe.
El morbo aumenta todavía más con Rodrigo Gómez. El ala-pívot gallego celebró aquel ascenso con la camiseta del Morón y ahora defenderá los colores del Class Sant Antoni. Nadie mejor que él conoce cómo respira el conjunto andaluz. Y avisa: será una guerra de detalles, energía y control mental.
La eliminatoria arranca este sábado en Morón de la Frontera, donde el Class buscará salir vivo antes de jugarse todo en un Siroko Sa Pedrera que ya calienta motores para otra noche grande. Porque en Ibiza no se habla de otra cosa.
El playoff vuelve a cruzar dos caminos marcados por el pasado.
Y esta vez, el Class quiere escribir un final diferente.




















































































