En Santa Eulària se respiraba ambiente de redención. Después del traspié en Inca frente al Constància, la Peña Deportiva necesitaba algo más que una victoria: necesitaba reencontrarse con su versión más reconocible. Y vaya si lo hizo. Cuatro zarpazos al Felanitx, una actuación coral, fútbol directo, vertical y sin concesiones. La Peña no solo ganó: arrasó.
El choque apenas había arrancado cuando el primero cayó como una descarga: minuto 13, balón filtrado, aparición al espacio y Marc Fraile no perdonó. El tanto encendió la mecha de un equipo que olía sangre y no estaba dispuesto a levantar el pie del acelerador.
El Felanitx, superado, trató de ajustar líneas, pero la Peña ya dominaba todos los rincones del campo. La presión alta surtía efecto y la segunda llegada clara terminó en el segundo gol. Salinas, con temple y definición, firmó el 2‑0 en el 35’, dejando el partido muy encarrilado antes del descanso.
El segundo tiempo no trajo relajación. Al contrario. En 180 segundos, del 70’ al 73’, los locales terminaron de dinamitar cualquier intento de reacción. Primero Mouhamed Gaye empujó el tercero tras una jugada colectiva bien tejida; y poco después, Miguel Sazatornil cerró la cuenta local con el cuarto tras un balón suelto dentro del área que no perdonó.
El Felanitx solo pudo maquillar el resultado en el 87’ con un tanto de Toni Arrom, que llegó tarde y no cambió la historia. Para entonces, el daño ya estaba hecho.
Lo de este domingo no fue una simple goleada. Fue una reafirmación. La Peña de Raúl Garrido volvió a mostrar ese carácter que la define: presión organizada, transiciones letales y pegada arriba. El colectivo funcionó como un reloj suizo, con especial brillo en la zona ofensiva, donde los movimientos entre líneas desarbolaron por completo al rival.
Con este triunfo, el equipo suma su tercera victoria en cuatro jornadas y alcanza los 9 puntos, colocándose cuarto en la tabla. Más allá de la clasificación, lo importante es la sensación de equipo hecho, competitivo, que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.



















































































