No es humo. No es casualidad. Y, desde luego, no es suerte. Lo del Inter Ibiza empieza a tomar forma de fenómeno serio en el arranque de la Tercera RFEF. El recién ascendido no solo resiste, sino que golpea con precisión quirúrgica. Este sábado, en su primera salida fuera de la isla, los celestes asaltaron el siempre rocoso feudo del Alcúdia con una victoria tan trabajada como meritoria (1-2), que les mantiene invictos y lanzados con siete puntos… y un partido menos.
El guion, lejos de modificarse, se está convirtiendo en sello propio. Equipo compacto, intensidad sin tregua y una pegada letal cuando el cronómetro aprieta. Así se cocina el Inter de Fourcade, un bloque que juega con alma de veterano y piernas de debutante. Ante el Alcúdia, los goles de Toni Riera y Alexis Lescano fueron la punta de lanza de un plan ejecutado con frialdad y determinación. Los locales recortaron distancias y apretaron hasta el final, pero los ibicencos no se descompusieron ni un segundo. Defendieron como se ganan las ligas: con orden, sacrificio y mucha fe.
Este grupo ya dio el primer aviso en su estreno liguero, sacando un empate de mérito frente al Formentera, uno de los favoritos al ascenso. Luego llegó la exhibición ante el Mallorca B (2-0) en Can Cantó, donde no solo sumaron tres puntos, sino que mostraron jerarquía y verticalidad. Ahora, con esta victoria fuera de casa, el Inter Ibiza se cuela en la zona noble de la clasificación y manda un mensaje claro al resto: no están aquí de paso.
Y todo esto con un calendario caprichoso que les obligó a parar en la segunda jornada por un vuelo que nunca despegó. El aplazamiento contra el Platges de Calvià parecía un traspié logístico, pero puede acabar siendo una bendición en forma de energía reservada. Porque lo que sí ha despegado —y vaya si vuela— es este Inter atrevido, rocoso y eficaz, que no entiende de límites.
Queda mucho campeonato, pero la identidad ya está marcada a fuego. En una categoría plagada de trampas y campos incómodos, ganar fuera siempre es un síntoma de madurez. Y este Inter, por muy debutante que sea, compite como si llevara años en la categoría. Fourcade lo tiene claro: el equipo no se rinde, no especula y no se achica. Así se construyen las gestas. Así se empieza a escribir la historia.



















































































