El balón rueda con más fuerza cuando detrás hay algo más que fútbol. Y en Eivissa, desde esta miércoles, hay un motivo extra para correr, competir y soñar: las selecciones comarcales de la isla llevarán en el pecho el lema “Visit Ibiza City”. Pero que nadie se confunda. Aquí no se habla solo de turismo. Se habla de identidad, de orgullo y de un paso adelante para el deporte base pitiuso.
La presentación del acuerdo tuvo lugar en el campo Sánchez y Vivancos, escenario modesto pero cargado de simbolismo. Allí, se reunieron el presidente de la FFIB, Jordi Horrach, el alcalde de Eivissa, Rafael Triguero, y varios representantes institucionales. El motivo: anunciar que el Ayuntamiento de Eivissa apoyará a las selecciones comarcales de Eivissa y Formentera durante las tres próximas temporadas.
Traducido al idioma de la calle: oxígeno para los equipos que forman a los futbolistas del mañana. Un respaldo que se agradece en una tierra donde el fútbol se vive con pasión, pero no siempre con los recursos necesarios. Aquí, donde muchos chavales sueñan con ser el próximo Asensio o jugar algún día en Segunda RFEF, cada ayuda cuenta.
El acuerdo tiene su punto estratégico: el lema turístico se verá en todas las competiciones en las que participen las selecciones. Marketing inteligente. Pero más allá del escaparate, lo importante está en lo que no se ve: desplazamientos, equipaciones, entrenadores, formación… todo lo que sostiene el fútbol formativo y que pocas veces se aplaude.
Y es que no todo son focos, gradas llenas y VAR. El fútbol de verdad también se juega en campos como este, donde los chavales lo dan todo sin esperar nada a cambio. Donde el premio no es una prima, sino el orgullo de representar a su isla. Ahora, con un escudo en el pecho… y un mensaje en el corazón.
Desde la FFIB lo tienen claro: si no se cuida el fútbol base, el futuro se queda cojo. Y por eso este tipo de acuerdos valen su peso en oro. Porque no se trata solo de competir, sino de formar, acompañar y creer en los que vienen.
Eivissa ha entendido el mensaje. Y ha respondido con una jugada que mezcla visión institucional y cariño por el deporte. Una apuesta por el talento local y por la idea —tan simple como potente— de que el deporte también puede ser embajador.
Las selecciones comarcales, muchas veces invisibles para el gran público, ganan ahora visibilidad y respaldo. Y con ello, crece también el respeto por todo ese trabajo silencioso que hacen clubes, técnicos y familias para que cada semana haya fútbol en la isla.
En tiempos donde se habla mucho de modelos de juego y poco de raíces, este movimiento recuerda que, al final, el fútbol sigue siendo eso: barrio, comunidad y ganas. Y que un lema turístico puede ser también una promesa de futuro.






















































































