El Portmany volvió a chocar con la misma piedra. En Sant Antoni, ante su gente, el conjunto rojillo no pasó del empate sin goles frente al Llosetense. Un punto que sabe a poco, sobre todo después de dos derrotas consecutivas que habían dejado al equipo con la obligación de reaccionar.
Durante noventa minutos lo intentó por todos los caminos, pero la portería rival se mantuvo cerrada a cal y canto. Hubo esfuerzo, ganas y empuje, pero faltó lo más importante: el gol. Y esa carencia empieza a pesar. Tres jornadas sin conocer la victoria, un solo punto de nueve posibles y la sensación de que el equipo no termina de dar con la tecla.
El conjunto dirigido por Paniza no gana desde la jornada 4, cuando superó al Binissalem en Sant Antoni. Desde entonces, los números hablan por sí solos: cuatro puntos y un penúltimo puesto que aprieta cada vez más.
La próxima parada será en Can Cantó, donde el Portmany se medirá al Inter Ibiza en un derbi que promete emociones fuertes. Más que un simple partido, será una oportunidad para levantar la cabeza y demostrar que el equipo sigue vivo.





















































































