El Ibiza se encalla en el gol: otro empate sin premio ante un Betis Deportivo férreo

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En Can Misses volvió a repetirse la historia: esfuerzo sin recompensa. El Ibiza firmó su segundo empate a cero consecutivo, esta vez ante un Betis Deportivo que supo jugar sus cartas con inteligencia defensiva y firmeza táctica. El conjunto celeste dominó durante muchos tramos del encuentro, generó ocasiones suficientes como para llevarse los tres puntos, pero se topó una y otra vez con la misma barrera invisible que lo persigue desde hace semanas: la falta de pegada.

El arranque del partido parecía preludiar un domingo diferente. Con actitud decidida y un control absoluto del balón durante el primer cuarto de hora, los de Miguel Álvarez salieron a imponer su ritmo desde el pitido inicial. Ernesto avisó pronto, y la pareja Sofiane-Davo protagonizaba buenas combinaciones por las bandas, llevando el juego al último tercio del campo con constancia. Sin embargo, el muro verdiblanco no se resquebrajaba.

El Betis Deportivo, por su parte, aceptó el papel de bloque bajo y aguantó con orden, sabiendo cuándo golpear. En sus pocas pero peligrosas transiciones, obligó a la defensa ibicenca a no perder nunca la concentración. En ese equilibrio entre el dominio local y la amenaza visitante se fue desarrollando una primera parte de ritmo contenido, pero con más intención que efectividad.

La lesión de Monju en el minuto 24 supuso el primer contratiempo para el Ibiza, aunque Iago Indias entró con buen pie y rozó el gol en el tramo final del encuentro. Antes del descanso, Del Pozo y Sofiane probaron fortuna, pero el guardameta bético respondió con reflejos y seguridad.

Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió demasiado. El Ibiza volvió a asumir la iniciativa, mientras el filial verdiblanco se replegaba con disciplina. El partido se agitó por momentos, especialmente cuando Sofiane estrelló un balón en el palo que pareció helar a la grada durante unos segundos. Fue la más clara del encuentro.

La entrada de Bebé y Fran Castillo buscaba inyectar energía al frente ofensivo. Bebé, siempre imprevisible, lo intentó desde media distancia y también desde el balón parado, sin suerte. El equipo pitiuso lo siguió intentando con insistencia, pero el desenlace ya se intuía: mucho empuje, escaso acierto. Ni siquiera en las jugadas a balón parado, como la de Iago Indias que se marchó rozando el palo en el minuto 80, se encontró el camino al gol.

Con el pitido final, el marcador congelado volvió a reflejar lo que empieza a ser una constante: un Ibiza que mejora atrás, que controla más partidos que antes, pero que no consigue transformar su dominio en victorias. Y sin goles, los empates se hacen costumbre.

Este empate deja al equipo en una posición incómoda, más por sensaciones que por puntos. El juego da señales de evolución, pero la falta de eficacia en el área rival sigue condenando. Quedan por delante semanas clave para ajustar piezas y romper esa sequía que se ha vuelto demasiado persistente.

La próxima parada será en El Palmar ante el Atlético Sanluqueño, un rival que tampoco perdona errores. Para el Ibiza, ese duelo representa más que tres puntos: es una oportunidad para reconciliarse con el gol, reencontrarse con la victoria y, sobre todo, recuperar la confianza antes de que el calendario empiece a apretar de verdad.

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