El Class Bàsquet Sant Antoni no pudo romper su mala racha en su visita al Ciudad Molina Basket, cayendo por 75-68 en un encuentro donde, pese a mostrar momentos de calidad, volvió a faltar continuidad. La derrota, la tercera de la temporada y segunda consecutiva, deja al conjunto ibicenco en una encrucijada temprana: hay talento, hay ambición, pero falta convertirlo en resultados estables.
El choque arrancó con buenas sensaciones para los de Josep Maria Berrocal. Con intensidad inicial y acierto en las primeras acciones, los de Sant Antoni marcaron el ritmo de salida (2-7), con un De la Rúa que supo castigar en transición. Incluso el cierre del primer cuarto fue positivo (19-23), dejando la impresión de que esta vez el equipo sí estaba preparado para dar un paso al frente.
Sin embargo, el Ciudad Molina, recién ascendido pero muy bien trabajado, no tardó en encontrar su sitio. Con una gran lectura ofensiva y puntería exterior, fue remontando hasta dar la vuelta al marcador. La defensa del Class, algo más vulnerable de lo habitual, no logró frenar el impulso de los locales, que se fueron al descanso con ventaja (46-39).
Pese al golpe, el equipo pitiuso reaccionó tras el intermedio. Aunque llegó a estar once abajo (52-41), no bajó los brazos y firmó un parcial esperanzador (2-11) para volver a meterse en partido. Con Gantt acertado desde el triple y Stoilov aportando en la pintura, el Sant Antoni logró incluso ponerse por delante en el tramo final (59-62), demostrando que cuando se conecta, puede competir con cualquiera.
No obstante, en los minutos decisivos volvió a pesar la falta de claridad en ataque y ciertos desajustes en defensa. El Ciudad Molina supo manejar mejor el pulso del final, jugando con orden y aprovechando los errores visitantes para sentenciar un partido que deja lecciones para el futuro.
Más allá del resultado, el equipo mostró capacidad de reacción y fases de buen baloncesto, aunque sigue necesitando mayor consistencia para consolidarse como candidato serio al ascenso. Los partidos no se ganan solo con talento, sino también con continuidad, cabeza fría y solidez defensiva.
La próxima cita, sin embargo, ofrece un escenario ideal para reivindicarse: este martes, Sa Pedrera será testigo de un gran duelo copero ante el Club Ourense Baloncesto, equipo de Primera FEB. Un choque a partido único, en casa, y con sabor a gran oportunidad para que el Class demuestre de qué está hecho realmente.
Porque la temporada aún es joven, y los grandes equipos no se miden solo por sus victorias, sino por cómo se levantan tras las derrotas.






















































































