La Copa como espejo: el Sant Antoni busca redimirse ante el Club Ourense, un rival de Primera FEB

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Hay partidos que valen más por lo que pueden cambiar que por lo que finalmente otorgan. El de este martes en Sa Pedrera, con el Class Sant Antoni midiéndose al Club Ourense de Primera FEB, es uno de esos duelos donde el resultado será importante, sí, pero no más que las sensaciones. Porque el conjunto ibicenco necesita algo más urgente que la clasificación a los cuartos de final de la Copa de España: necesita reencontrarse con su mejor versión.

El equipo dirigido por Josep Maria Berrocal llega herido, tras una semana donde las dudas han sido más protagonistas que las certezas. Las derrotas ante Llíria y Ciudad Molina Basket han hecho saltar las alarmas en una plantilla que, no hace tanto, lideraba con solvencia la fase de grupos y eliminaba al Grupo Alega Cantabria con autoridad en los dieciseisavos del torneo copero. Pero el baloncesto, como la confianza, es volátil. Y el Sant Antoni está obligado a reconstruirse.

El rival, sin embargo, no es precisamente propicio para escalar sin cuerda. El Club Ourense Baloncesto, histórico del baloncesto nacional con una década en ACB a sus espaldas, ocupa la séptima posición en Primera FEB, una categoría por encima. Llega de caer ante el Fibwi Mallorca, pero con la calidad, el físico y la experiencia que da competir cada semana en una liga más exigente. La empresa, por tanto, roza lo titánico para los ‘portmanyins’.

Pero en el deporte no siempre gana el más grande. A veces gana el más decidido. Y el Sant Antoni quiere que este cruce sea una de esas noches donde lo improbable se convierte en épica. Lo saben sus jugadores, lo desea su técnico y lo anhela una afición que aún no ha celebrado una sola victoria en el renovado Pabellón de Sa Pedrera. Este partido tiene alma de estreno, de resurgir en casa con un triunfo que levante la moral y recuerde que este equipo no ha perdido el pulso competitivo.

Será también una cita emotiva para Santi Paz, que el año pasado defendía los colores del Ourense y que hoy busca desde la trinchera opuesta liderar la reacción ibicenca. El papel de figuras como él, curtidas en partidos de alta exigencia, puede ser clave para un vestuario que necesita temple y carácter tanto como puntos.

Ganar supondría un billete para los cuartos de final, donde esperaría el vencedor del cruce entre Logrobasket y Cultural Leonesa. Pero más allá del premio deportivo, este encuentro encierra una oportunidad de oro: limpiar las malas sensaciones, elevar el nivel de juego y recuperar esa conexión interna que a veces se pierde cuando los resultados no acompañan.

Y es que la Copa, más que un objetivo, puede ser un catalizador. Un impulso emocional y competitivo en medio de una temporada larga y exigente, cuyo verdadero foco sigue estando en la liga. Pero para eso hace falta volver a creer, volver a competir… y quizá, volver a ganar.

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