El baloncesto regresó a Sant Antoni con el aroma de las grandes noches. En el primer partido oficial disputado en el nuevo pabellón de sa Pedrera, el Class Bàsquet Sant Antoni no solo estrenó su flamante casa, sino que lo hizo con una victoria de prestigio, doblemente significativa: rompió una mala racha de tres derrotas consecutivas y lo hizo nada menos que ante el líder de la categoría, el sólido Proinbeni UPB Gandía, al que superó con claridad por 80-61.
La noche fue redonda en todos los sentidos. Porque más allá del marcador, lo que se vio sobre la pista fue una versión reconocible del equipo entrenado por Josep Maria Berrocal: defensivamente intenso, colectivamente conectado y, por fin, eficaz desde el perímetro. El Sant Antoni se hizo fuerte desde atrás, ahogando a un Gandía que hasta ahora solo conocía una derrota y que se topó con un muro azul inquebrantable. Los números lo confirman: los locales dominaron el rebote con autoridad (45 por 29) y firmaron un notable 44% en triples (11 de 25), una estadística clave para explicar el desenlace del duelo.
Con Greg Gantt certero desde la larga distancia (4 de 7 en triples y 17 puntos), y con un Dani de la Rúa que firmó una actuación completa y fue el jugador más valorado del encuentro, el conjunto pitiuso volvió a sonreír en una Liga donde cada victoria cuenta, y mucho. También brillaron Kai Johnson, que aportó energía y puntos en momentos clave, y un Santi Paz que abrió el marcador y nunca dejó de empujar.
Sin embargo, el partido no fue un paseo desde el inicio. El Gandía arrancó más entonado, encontró el acierto exterior y se adelantó 4-10. Pero esa ventaja fue efímera. Los isleños respondieron con una buena gestión de sus ataques, corrieron bien la pista y empezaron a mandar en el marcador desde el 16-15. A partir de ahí, y con un parcial final que incluyó un 2+1 de Solarin, el primer cuarto acabó con un ilusionante 29-19.
El segundo cuarto trajo el único bache de los locales, que estuvieron más de cuatro minutos sin anotar. Afortunadamente, el Gandía tampoco encontró el ritmo y solo sumó dos puntos en ese lapso. Una vez superado el atasco, el Sant Antoni volvió a la carga con un triple de De la Rúa que reanimó a la grada y obligó al técnico visitante a parar el partido con urgencia.
Tras el descanso, el partido pareció abrirse de nuevo cuando los valencianos se acercaron peligrosamente (39-37). Pero el conjunto ibicenco no perdió los nervios. Berrocal ajustó, el equipo se recompuso y volvió a imponer su ritmo. Con oficio y paciencia, estiraron la diferencia hasta el 61-50 al final del tercer cuarto, dejando claro que no estaban dispuestos a dejar escapar una victoria tan simbólica.
El último acto fue una exhibición de control. Sin sobresaltos, el Class fue ampliando la diferencia con inteligencia y solvencia hasta cerrar el duelo con un contundente +19 que desató la euforia en las gradas de sa Pedrera. Por fin, una victoria tranquila, sólida, redonda.
Con este triunfo, el Sant Antoni se marcha al parón con sensaciones renovadas. El equipo ha demostrado que, cuando conecta sus piezas y mantiene su intensidad defensiva, puede competir con cualquiera. En su nueva casa, ha dejado claro que quiere convertir sa Pedrera en un fortín. Y anoche dio el primer paso con una actuación que invita al optimismo y devuelve la ilusión a la afición pitiusa.





















































































