El fútbol, caprichoso como pocos, volvió a dejar claro que no siempre premia al que más propone. La Peña Deportiva firmó un partido serio en Son Bibiloni, donde controló tramos importantes del juego y mostró personalidad ante un rival directo como el Mallorca B. Pero todo ese esfuerzo se esfumó en un suspiro, a nueve minutos del final, cuando Pere Amer cazó la oportunidad más clara del partido y castigó a los de Raúl Garrido con un gol que duele más de lo que refleja el marcador.
El 1-0 no solo supone la segunda derrota de la temporada para el conjunto de Santa Eulària, sino que deja una sensación amarga por cómo se produjo. Durante buena parte del duelo, la Peña miró de tú a tú a uno de los aspirantes al ascenso, se sintió cómoda con balón y supo frenar los envites de los bermellones. Pero el fútbol en la Tercera RFEF no perdona distracciones. Un mínimo error, un desajuste en un mal momento, y el castillo de naipes se viene abajo. Así le sucedió a la Peña en esta jornada que podía haber significado un golpe en la mesa… y terminó siendo un paso atrás.
Con este resultado, la lucha por el liderato se aprieta aún más. El Manacor, con 36 puntos, toma la delantera, mientras el filial mallorquinista se instala segundo con 34. La Peña, que suma 31, sigue en la pelea, pero sabe que ya no puede permitirse más concesiones si quiere aspirar a lo más alto. El próximo reto será en casa frente al Alcúdia, un rival incómodo y en buena dinámica, que exige máxima concentración.
Mientras tanto, en otra esquina del fútbol pitiuso, el Portmany volvió a tropezar, esta vez en el campo del propio Alcúdia, y confirma que el impulso positivo de jornadas anteriores ha quedado atrás. La derrota por 1-0, con un penalti encajado en el minuto 95, deja al equipo de Sant Antoni sumido en dudas y urgencias. Más aún si se considera que jugó casi todo el partido en inferioridad numérica tras la expulsión directa de Manu Ribas en el minuto 12, un mazazo del que ya no logró reponerse.
El conjunto ibicenco acumulaba cuatro jornadas sin perder hasta hace dos semanas, pero las dos derrotas consecutivas lo han devuelto a la cruda realidad: comprometida posición con apenas 11 puntos, una defensa que sigue sufriendo en momentos clave y una necesidad urgente de sumar de tres en tres. El próximo fin de semana, el Son Cladera visitará el Municipal de Sant Antoni en un duelo que comienza a adquirir tintes decisivos.
Ambos equipos llegan al tramo final del año con objetivos muy distintos, pero con algo en común: la necesidad de reaccionar. La Peña, para seguir soñando con la cima. El Portmany, para no resignarse a pelear solo por sobrevivir.




















































































