2-0. La UD Ibiza no encuentra acierto en Sabadell y vuelve con las manos vacías

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La UD Ibiza volvió a vivir una tarde gris en Sabadell… una de esas que pesan más de lo que reflejan los números. El equipo celeste, que llegaba con ganas de dar continuidad a su último triunfo, terminó marchándose con un 2-0 que sabe amargo y que lo deja mirando de reojo la zona peligrosa de la tabla. Cada vez más cerca del barro que del sueño del ascenso.

Miguel Álvarez quiso armar un once valiente, recuperando viejas sociedades arriba y apostando por un ataque eléctrico desde el primer minuto. Bebé regresó al once, Davo y Sofiane compartieron escenario y la defensa tuvo que reconstruirse sobre la marcha por las ausencias. Todo parecía encajar sobre el papel… pero los partidos no se ganan en los nombres.

Durante el arranque, la UD Ibiza se movió con soltura. Un par de chispazos de Bebé animaron la tarde y el equipo se adueñó por momentos del campo rival. Era ese tipo de inicio que invita a pensar que llegará el gol en cualquier instante. Pero no llegaba. Y eso, en fútbol, suele tener consecuencias.

Con el paso de los minutos, el Sabadell fue perdiendo el respeto inicial y empezó a morder. El conjunto celeste seguía empujando, sí, pero sin la claridad suficiente para romper el muro local. Un centro que nadie llegó a rematar por milímetros, un cabezazo desviado, un disparo con más intención que puntería… pequeñas señales de que faltaba ese último toque que tantas veces marca la diferencia.

Y, casi sin avisar, llegó el golpe. Una acción trenzada por el costado derecho, un centro medido y un remate que pilló a la zaga ibicenca a contrapié. El balón terminó en la red y el silencio se hizo un segundo más largo de lo normal. Para rematar el guion, quien firmó la jugada fue David Astals, un futbolista con pasado en la isla. Cosas del fútbol.

La segunda mitad arrancó con la el cuadro de Miguel Álvarez intentando reaccionar como fuera, más con coraje que con ideas. Sofiane tuvo una ocasión temprana que levantó a los suyos, pero todo se quedó en un amago. Poco después llegó una jugada polémica en el área, esas que dividen opiniones y encienden a una afición. El árbitro, tras unos segundos de incertidumbre, decidió seguir. Nada de penalti.

El equipo ibicenco lo intentó de todas las maneras posibles. Centros laterales, disparos desde lejos, balones colgados para buscar alguna segunda jugada… y siempre con Bebé tirando del carro, agitando el partido cada vez que entraba en contacto con la pelota. Pero la tarde no estaba para milagros.

Álvarez movió el banquillo e incluso cerró el choque con un planteamiento ofensivo total, retirando defensa para meter atacantes. Un todo o nada. Pero el Sabadell se mantuvo firme y, ya en el tiempo añadido,  Cortés sentenció desde el punto de penalti para poner el 2-0 definitivo. Fue el golpe final a una tarde que dejó la sensación de que nada terminaba de salir bien.

La derrota en Sabadell deja a la UD Ibiza en una situación incómoda, con la sensación de que el equipo avanza a trompicones y sin terminar de encontrar una línea estable. La distancia con la zona roja se ha reducido peligrosamente y el margen de error empieza a desaparecer. En la isla se asume que toca dar un paso al frente cuanto antes, porque cada jornada que pasa pesa un poco más y el calendario no espera a nadie.

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