La expedición ibicenca regresó de Alaior con la maleta llena de medallas… y con la sensación de haber vivido un fin de semana para enmarcar. Durante los días 6, 7 y 8 de diciembre, el tenis de mesa pitiuso firmó una actuación sobresaliente, marcada por el brillo constante de Mireia Parau, jugadora del CTT Santa Eulària, que convirtió cada categoría en un nuevo desafío superado. Una especie de racha imparable que fue encadenando oros hasta convertirse en la gran protagonista del campeonato.
El ambiente en Alaior respiraba competición pura. En cada mesa, un murmullo, una mirada de concentración, un punto que arrancaba aplausos. Entre todo ese ruido bonito, los deportistas ibicencos fueron dejando huella. Los más pequeños empezaron abriendo camino con los podios de Joel Ramírez, que se hizo con un bronce en benjamín masculino y una plata en dobles, además de sumar otro bronce junto a Daniel López en alevín. Un inicio que ya avisaba de que venían días grandes.
La irrupción de Mireia Parau fue, simplemente, demoledora. En infantil, cadete, juvenil y absoluto femenino no hubo quien la frenara. Cada partido parecía una nueva demostración de temple y ambición. No solo se adjudicó los oros individuales en infantil, cadete, juvenil, absoluto femenino y absoluto B; también brilló en dobles, formando dúos que funcionaron como relojes suizos y que la llevaron a nuevos podios en infantil, cadete y absoluto B, además de la plata en dobles mixtos.
La fiesta ibicenca no quedó ahí. Héctor Rosselló volvió a ser una pieza clave del equipo, sumando un bronce en cadete, una plata en dobles cadete junto a Andreu Pasqual y otro subcampeonato en juvenil masculino. Pau González también firmó un campeonato sólido, colándose entre los mejores del sub-21 y llevándose un bronce en el Absoluto A. Entre los veteranos, José Ramírez puso la guinda con un oro en la categoría de +40, además de subir de nuevo al podio en los dobles mixtos.
Natalia Miramontes completó el excelente botín pitiuso con una plata en absoluto femenino, un bronce en dobles absoluto B y un oro en dobles mixtos junto a José Ramírez. Una actuación redonda que confirma el buen momento del tenis de mesa ibicenco.
Al final, la suma de medallas dibuja un panorama claro: Mireia Parau se afianza como una referencia balear indiscutible y el conjunto ibicenco demuestra que tiene cantera, talento y ambición para seguir soñando. Casi todas las categorías dejaron un podio teñido de Ibiza… y eso no ocurre todos los días.




















































































