El calendario no perdona y la Segunda FEB sigue ofreciendo duelos que huelen a baloncesto de altura. Este miércoles, el Pabellón de Sa Pedrera se viste con sus mejores galas para acoger un choque de alto voltaje entre dos potencias del Grupo Este: el Class Bàsquet Sant Antoni y el Amics del Bàsquet Castelló, actual líder y equipo más en forma del campeonato. Una cita que es una prueba de fuego para medir ambiciones, fondo de armario y carácter competitivo.
El conjunto ibicenco, que regresa a su feudo tras un largo periplo fuera, se encuentra ante lo que su técnico, Josep Maria Berrocal, ha bautizado sin rodeos como un “reto gigante”. No es para menos. Los castellonenses aterrizan en la isla montados en una racha de cinco victorias consecutivas, luciendo músculo y fondo, y con una plantilla que parece no encontrar fisuras. Sus credenciales son claras: un baloncesto físico, agresivo en defensa, con rotaciones constantes y jugadores capaces de marcar diferencias en cada rincón de la pista.
Pero si algo ha demostrado el Sant Antoni esta temporada es que, en casa, no se arruga ante nadie. Ya lo hizo frente a Gandía —también entonces líder— y ahora quiere repetir la gesta ante un rival que ha convertido la victoria en rutina. El equipo pitiuso suma dos triunfos seguidos y busca el tercero para seguir enganchado al tren de cabeza, ese que lleva dirección directa hacia el sueño del ascenso. El margen de error es mínimo y cada jornada puede alterar la foto de la clasificación.
El pabellón, que se espera rugiente pese al horario entre semana, será clave. El cuerpo técnico y los jugadores lo saben. Berrocal, que ha insistido en la importancia de “dar el máximo” y “sentir el aliento de la grada”, confía en que el regreso al calor de Sa Pedrera sirva de estímulo para un equipo que quiere competir de tú a tú con los más grandes.
Enfrente estará un Amics Castelló que ha ganado todos sus partidos a domicilio. Un bloque rocoso, sin fisuras aparentes, donde destaca la batuta de Roger Fàbrega —uno de los mejores asistentes del grupo— y los puntos de un Russell que ya acumula 120 en lo que va de fase regular. La mezcla entre talento, experiencia y solidez hace del equipo dirigido por José Luis Pichel un hueso duro de roer, capaz de imponer su ritmo en cualquier cancha.
Pero el baloncesto no entiende de etiquetas ni jerarquías fijas. Cada partido es una historia nueva, y en Ibiza están convencidos de que esta puede escribirse con tinta local. El Class ya sabe lo que es superar obstáculos de altura. Hoy, quiere volver a hacerlo ante su gente. Con intensidad, defensa, acierto y fe.
Porque en Sa Pedrera no se entregan sin luchar. Y si el líder quiere seguir siéndolo, tendrá que ganárselo en una de las canchas más calientes del Este.




















































































