El Class quiere más: a Zaragoza con hambre de cuarta victoria y medio ojo en el liderato

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No hay dos sin tres… ¿y habrá cuatro? Esa es la pregunta que sobrevuela el vestuario del Class Bàsquet Sant Antoni mientras hace las maletas rumbo a Zaragoza. Este domingo (18:00h, Pabellón Siglo XXI, por LaLiga+), el equipo ibicenco tiene entre ceja y ceja su mejor racha de la temporada: encadenar cuatro triunfos consecutivos y, de paso, meter presión en la cumbre del Grupo Este de la Segunda FEB. El liderato está al rojo vivo y los de Berrocal quieren asaltar el trono sin pedir permiso.

Y no es una fantasía. Los de Sant Antoni llegan terceros, sí, pero empatados a victorias (7-3) con los dos grandes jefes de la tabla: Amics Castelló y Proinbeni UPB Gandía. Justamente dos equipos que tienen jornadas trampa este fin de semana. Los castellonenses se ven las caras con un Albacete que va cuarto y no regala nada, y los de Gandía tienen cita con un Bàsquet Llíria que viene apretando fuerte desde la quinta plaza. O lo que es lo mismo: si el Class cumple en Zaragoza, puede salir de Aragón con más que dos puntos.

Eso sí, la ecuación tiene truco. Porque ganar en el Siglo XXI no será un paseo. El CB Zaragoza no es un gigante, pero tiene dientes. Llega con 4 victorias y 6 derrotas, pero antes de su tropiezo en el derbi contra Huesca venía de una racha de tres triunfos seguidos. En sus filas hay dinamita: Johnatan Zhao es el tercer máximo anotador de toda la conferencia (18,2 puntos por partido), Eduard Gatell domina los tableros (7,2 rebotes) y Óscar Miguel Alvarado reparte juego como pocos (casi 6 asistencias por duelo). Con Víctor Rubio Estarlich en el banquillo, los maños no son ningún caramelito.

El Class, por su parte, afronta el tercer partido en apenas ocho días. Vienen con el tanque justo, pero con la moral por las nubes tras imponerse al Amics Castelló en una batalla de alto voltaje, aunque con un borrón final en el último cuarto que no hizo ni pizca de gracia a Berrocal. El técnico lo ha dejado claro: aquí se juega con el cuchillo entre los dientes los 40 minutos. Ni un segundo de relajación. En esta liga, cualquiera te pinta la cara si pestañeas.

Habrá que ver si para este duelo ya pueden contar con Jeff Solarin, el alero estadounidense que estaba empezando a brillar justo antes de caer por temas burocráticos. Su vuelta sería una gran noticia para un equipo que necesita toda su artillería lista para el asalto.

En definitiva, se viene un domingo de esos que pueden marcar el ritmo del resto del curso. El Class está en plena forma, con una plantilla que se va encontrando a sí misma, y con un entrenador que no permite que nadie baje la guardia. En Zaragoza, más que dos puntos, hay una declaración de intenciones en juego. Porque este equipo no quiere solo estar arriba. Quiere mandar.

Y para eso, toca ganar. Sin excusas.

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