El Class Bàsquet Sant Antoni ya sabe lo que es ganar ocho veces este curso. Y no fue una victoria cualquiera. Fue de esas que se trabajan, se sufren y se celebran con alivio. El conjunto pitiuso superó por 86-72 al Oca Global Salou en un Sa Pedrera que volvió a ver a su equipo competir… incluso cuando las cosas se torcieron.
El marcador final puede engañar. Porque el colista no se rindió nunca y obligó a los locales a ir con el mono de trabajo puesto durante muchos minutos. Aun así, el Sant Antoni cumplió con lo que tocaba tras el tropiezo de la jornada anterior y se marcha al parón navideño instalado en la parte alta del Grupo Este de la Segunda FEB, a solo un triunfo del líder, el Proinbeni UPB Gandía.
El gran nombre de la noche fue Emil Stoilov. El pívot firmó una actuación descomunal: 25 puntos, 10 rebotes y una valoración que lo dice todo. Dominó la pintura, sostuvo al equipo cuando hizo falta y cerró el partido desde la línea de tiros libres. A su lado, Greg Gantt aportó pólvora exterior y carácter, mientras que Kai Johnson sumó puntos en los momentos de mayor espesura.
El encuentro arrancó con un Sant Antoni reconocible. Intenso, solidario y con ritmo. Un 9-0 inicial parecía marcar el camino, pero el Salou no se descompuso. Ajustó, encontró respuestas y aprovechó uno de esos apagones locales que ya se han visto esta temporada. El primer cuarto terminó con sensaciones extrañas pese a la ventaja.
En el segundo acto llegó la duda. Ataques espesos, errores y un rival que se acercó demasiado. Ahí apareció Gantt, con triples que devolvieron la calma a la grada y oxígeno al equipo. Stoilov volvió a imponer su ley cerca del aro y, poco a poco, el Sant Antoni se fue al descanso con una renta tranquilizadora, aunque no definitiva.
Nada quedó resuelto tras el paso por vestuarios. El Salou creyó, apretó y ganó el tercer cuarto. Joaquín Sánchez lideró la reacción visitante y dejó el partido abierto para los últimos diez minutos. De hecho, el inicio del último periodo fue de máxima tensión, con los catalanes acercándose peligrosamente.
Pero cuando tocó cerrar, el Sant Antoni no falló. Subió la intensidad, castigó las faltas rivales y gestionó mejor cada posesión. Stoilov, firme desde el tiro libre, puso el broche a una victoria que vale más por el fondo que por la forma.
Ahora toca parar, respirar y recargar pilas. El equipo no volverá a competir hasta el 3 de enero, cuando visitará la pista del Sol Gironès Bisbal Bàsquet para cerrar la primera vuelta. Quedan 14 partidos, margen de mejora… y un sueño que sigue muy vivo.





















































































