Toni Vingut, listo para volver al Dakar desde otro asiento… pero con la misma ambición

0
522

El calendario ya marca enero en rojo. Y en el horizonte, arena. Mucha arena. Toni Vingut afronta su segundo Rally Dakar consecutivo como copiloto, una aventura que volverá a compartir con Gerard Farrés dentro del Pedregà Team. La cita será, de nuevo, en Arabia Saudí, del 3 al 17 de enero de 2026, con 14 etapas y dos jornadas maratón sin asistencia que pondrán a prueba hasta al más preparado.

La escena previa se vivió en casa. El Consell d’Eivissa fue el escenario elegido para presentar el reto, un acto sencillo pero cargado de simbolismo. Porque el camino hasta aquí no ha sido precisamente recto.

Hace solo un par de años, el ibicenco estaba en otra guerra. El accidente sufrido en el Dakar 2024 y la desaparición de la categoría de quads obligaron a cambiar el guion a última hora. Sin apenas margen, tocó aprender un oficio nuevo, sentarse a la derecha y empezar desde cero en los vehículos Side by Side T4.

Ese proceso ya quedó atrás. Ahora hay rodaje, confianza y, sobre todo, método. Vingut llega a este Dakar con un año completo de aprendizaje a la espalda, con más horas de coche, más entrenamientos y una complicidad con Farrés que se nota incluso cuando no hablan. Porque en el Dakar, muchas veces, menos es más.

El papel del copiloto es tan invisible como decisivo. No se trata solo de leer el roadbook, sino de interpretar el terreno, anticipar errores y elegir el momento exacto para intervenir. Hablar demasiado puede ser un problema. Hablar poco, también. Ese equilibrio es uno de los grandes retos de la prueba… y uno de los puntos fuertes que Vingut ha ido puliendo.

La navegación, precisamente, es uno de los grandes jueces del Dakar. No siempre gana el más rápido, sino el que se equivoca menos y, cuando lo hace, lo detecta antes. Seguir huellas ajenas suele ser la trampa perfecta: cómodo al principio, fatal al final.

La diferencia respecto al año pasado es clara. Entonces todo fue improvisación. Ahora hay planificación, conocimiento del vehículo y material preparado para casi cualquier avería imaginable. Aun así, nadie se engaña: los pinchazos llegarán, las reparaciones también y el calor hará su parte.

La clave estará en minimizar daños, gestionar bien las presiones, reparar rápido y no perder horas que luego son imposibles de recuperar. Ahí se juega gran parte del resultado final.

No hay promesas grandilocuentes ni discursos épicos. El objetivo es uno: mejorar lo del año pasado. Con un coche más competitivo, mayor presupuesto y la experiencia acumulada, el equipo llega con optimismo, pero también con respeto. El Dakar no perdona despistes.

Mientras tanto, Ibiza vuelve a tener representación en la prueba más extrema del motor. Y Toni Vingut, desde ese asiento derecho que exige cabeza fría y reflejos constantes, vuelve a demostrar que adaptarse también es una forma de competir.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.