La UD Ibiza se mira al espejo y toma decisiones sin anestesia

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Fede Vico, Álex Gallar, Belman y Señé se dirigen ayer, antes del partido ante el Eldense, a la tribuna.

El nuevo año no ha traído tregua a la UD Ibiza. Más bien todo lo contrario. Tras la derrota de ayer 0-1 ante el Eldense, con la temporada avanzando por una zona incómoda de la clasificación y la sensación de que algo no terminaba de encajar, el club ha decidido mover ficha sin medias tintas. Y lo ha hecho con una sacudida importante: cuatro futbolistas dejan la plantilla de una tacada.

No es un simple ajuste. La entidad que preside Amadeo Salvo ha optado por abrir el bisturí y empezar a corregir, ahora, lo que no funcionó cuando se armó el proyecto en verano. Álex Gallar, Fede Vico, Señé y Belman ya no forman parte del grupo. Cuatro nombres distintos, cuatro historias diferentes… y un mismo punto en común: el rendimiento no acompañó cuando más se necesitaba.

El caso de Fede Vico es uno de los más representativos. Llegó con vitola de jugador diferencial, con pasado reciente en Segunda División y la etiqueta de futbolista capaz de romper partidos. El inicio fue prometedor, con destellos y sensaciones positivas. Pero poco a poco su protagonismo se fue apagando, hasta quedar relegado a un papel secundario. La chispa se consumió demasiado rápido y el equipo nunca terminó de encontrar en él ese salto de calidad que se esperaba.

Algo similar ocurrió con Señé. Experiencia, recorrido y jerarquía eran las palabras que acompañaban su fichaje. Sin embargo, su paso por Can Misses fue perdiendo peso con el paso de las jornadas. Participaciones esporádicas, influencia limitada y una sensación constante de que no lograba imponerse en el centro del campo. Su salida refleja la crudeza del momento: ya no basta con el currículum.

Más ruido, inevitablemente, genera la marcha de Álex Gallar. No por sorpresa, pero sí por simbolismo. Capitán, referente y uno de los nombres propios del proyecto reciente, su adiós marca un antes y un después. Durante dos temporadas fue un futbolista decisivo, protagonista habitual en goles y asistencias, un jugador que sostenía al equipo en los momentos complicados. Este curso, sin embargo, todo se torció. Problemas físicos, menos presencia y un impacto cada vez más diluido hasta desaparecer de las convocatorias. La decisión duele, pero explica mejor que ninguna otra el cambio de rumbo que busca el club.

El cuarto movimiento afecta a la portería. Belman sale en busca de minutos, consciente de que el nivel mostrado por Ramón Juan le cerraba cualquier opción real de continuidad. Apenas tuvo oportunidades este curso, aunque el recuerdo de su rendimiento cuando fue necesario la temporada pasada deja una imagen positiva. Su marcha no responde a una decepción deportiva, sino a una jerarquía muy definida bajo palos.

Con estas salidas, la UD Ibiza entra de lleno en un mercado invernal que ya no admite errores. No es momento de esperar ni de confiar en que todo se arregle solo. El club ha entendido que la situación exige decisiones firmes y rápidas. El mensaje es claro: el pasado reciente queda atrás y el margen de maniobra se ha reducido al mínimo. Ahora toca acertar… y hacerlo ya.

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