Víctor M. Victoria Iván Granados pone fin a su etapa en el Portmany después de una temporada que quedará entre las más recordadas del club en los últimos años. El técnico se despide tras conducir al conjunto juvenil hasta una meritoria sexta posición en Liga Nacional, logrando además que el equipo viviera durante buena parte del campeonato en las posiciones más altas de la clasificación.
El entrenador realiza para Fútbol Pitiuso una valoración positiva del curso, especialmente por la condición de recién ascendido con la que afrontaba el equipo la competición.
“La valoración general de la temporada es buena. Terminar sextos y no pasar apuros con el descenso en ningún momento tiene mucho mérito, sobre todo teniendo en cuenta que éramos un equipo recién ascendido”, explica.
Sin embargo, el preparador reconoce que las sensaciones generadas por el grupo durante gran parte del año dejaron la impresión de que todavía se podía haber llegado más lejos.
“Siendo honestos, creo que la temporada pudo ser incluso mejor. Por cómo se desarrolló la competición durante muchos meses, llegamos a pensar que podíamos aspirar a cotas más altas o, al menos, llegar al tramo final peleando por objetivos más ambiciosos. Eso habla también del crecimiento y del nivel competitivo que mostró el equipo”.
Uno de los momentos que mejor resume esa evolución fue el liderato alcanzado por los de San Antonio durante el campeonato. Para el técnico, aquel periodo confirmó que el trabajo realizado estaba dando resultados.
“El momento más positivo fue alcanzar el liderato de la categoría nacional y mantenernos en posiciones altas durante aproximadamente dos tercios del campeonato. Fue una recompensa al trabajo diario del grupo y una demostración de que el equipo podía competir contra cualquiera”.
La parte más complicada del curso
La cara menos amable llegó en el tramo final de la temporada. Las lesiones y la continua movilidad de futbolistas dentro de la estructura deportiva del club rojillo obligaron al equipo a reinventarse constantemente.
“El último tercio fue el más complicado. Las lesiones y las situaciones derivadas de la positiva dinámica de cantera y proyección con el Tercera RFEF hicieron que tuviéramos que estar en continua adaptación a nuevos planteamientos. Eso nos hizo perder capacidad de determinación y de ser dominantes en algunos partidos”.
Más allá de los resultados, Granados también quiso reflexionar sobre la realidad actual del fútbol base pitiuso. A su juicio, existe una situación compleja en cuanto al número de equipos y jugadores disponibles, aunque considera que el talento sigue estando muy presente en la isla.
“El fútbol base en Ibiza vive un momento un tanto extraño. La falta de equipos y jugadores obliga a realizar reajustes cada temporada para encontrar un equilibrio competitivo. Pero también creo que aquí hay mucho talento. Hay muy buenos jugadores y muchos entrenadores y formadores trabajando muy bien para ayudarles a crecer”.
El entrenador destaca, además, la importancia del componente educativo en las categorías de formación.
“Nuestro trabajo no es solo formar jugadores, sino también personas. Creo que en Ibiza hay gente muy preparada y comprometida con esa tarea”.
Aunque su etapa en el Portmany llega a su fin, Granados seguirá ligado al fútbol. Este verano participará en el centro de tecnificación de futbolistas organizado por Local Legends en Sant Antoni y aprovechará los próximos meses para continuar ampliando su formación como entrenador.
“Intentaré seguir viendo fútbol siempre que pueda y aprovechar el tiempo para seguir aprendiendo, ya sea a través de cursos o observando diferentes metodologías y cuerpos técnicos”.
Agradecimientos y despedida
Antes de cerrar esta etapa, Granados quiso dedicar unas palabras de agradecimiento a todas las personas que le han acompañado durante estos años en el Portmany. El técnico tuvo un recuerdo especial para la directiva del club, a la que agradeció la confianza depositada en su regreso.
“Me gustaría agradecer a la directiva la oportunidad de volver a la que siempre he considerado mi casa dentro de esta isla. También quiero dar las gracias a todos los jugadores que han compartido conmigo estos tres años. Ellos son los verdaderos protagonistas de todo esto”.
El entrenador también quiso destacar el papel de las personas que han formado parte de su cuerpo técnico durante este tiempo.
“Quiero acordarme especialmente de mis fieles escuderos: Carlos Rico, Carlos Costa y David Luna. Sé perfectamente que sin vosotros nada de esto habría sido posible. Muchas veces en el fútbol se pone el foco solo en quien está delante, pero detrás siempre hay personas que sostienen, empujan y acompañan en silencio”.
Granados concluyó su despedida agradeciendo la lealtad y el compromiso de sus colaboradores más cercanos.
“Gracias por estar en cada entrenamiento, en cada viaje, en cada momento bueno y en los no tan buenos. Gracias por vuestra lealtad, vuestro trabajo y vuestra amistad”.
Unas palabras que ponen el broche a una etapa marcada por el crecimiento deportivo, el ascenso a Liga Nacional y una temporada en la que el Portmany llegó a competir entre los mejores equipos de la categoría.



















































































