Cinco de cinco y la ceja cada vez más arriba

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La UD Ibiza superó por 1-2 a Osasuna Promesas y encadenó su quinta victoria en cinco partidos de pretemporada. Son 15 goles a favor y solo tres en contra, pero hay algo más interesante que los números: el equipo de Raúl Llona empieza a encontrar diferentes maneras de ganar. Mañana sábado, ante el Mallorca B en Can Misses, se acaban las pruebas. Después espera el Antequera y empiezan los puntos de verdad.

La levantamos después del 1-4 al Arenas de Getxo.

Y, de momento, la ceja se queda arriba.

Porque la UD Ibiza volvió a ganar.

Esta vez no hubo cinco goles, ni un partido roto en trece minutos, ni una exhibición para alimentar demasiado pronto las expectativas. Hubo algo bastante más corriente y, precisamente por eso, quizá más interesante.

Un 1-2.

Ante Osasuna Promesas.

Con sufrimiento al final, un futbolista menos sobre el campo y la obligación de proteger una ventaja cuando el partido ya no estaba para adornarse.

Y el Ibiza también supo ganar así.

Cinco partidos. Cinco victorias.

Eso todavía no significa nada.

Pero empieza a contar cosas.

Cinco de cinco

La secuencia ya empieza a tener cuerpo.

3-1 al Elche Ilicitano.

1-0 a la SD Ibiza.

5-0 a la Peña Deportiva.

1-4 al Arenas de Getxo.

1-2 a Osasuna Promesas.

Cinco partidos disputados este verano y cinco victorias para el equipo de Raúl Llona.

15 goles a favor y tres en contra.

Los números son bonitos. Especialmente en agosto, cuando todo parece más fácil de celebrar.

Pero lo interesante empieza a estar detrás.

Porque el Ibiza ha ganado partidos diferentes.

Ha goleado. Ha tenido que abrir defensas muy retrasadas. Ha resuelto encuentros cerrados. Ha mostrado pegada. Y ante Osasuna Promesas tuvo que terminar defendiendo una ventaja mínima con diez jugadores.

Todavía no sabemos qué Ibiza veremos cuando empiece la Liga.

Pero empieza a haber pistas.

Pablo Busto tardó ocho minutos

Una de ellas apareció por la banda derecha.

Pablo Busto acaba de llegar y necesitó muy poco para enseñar por qué la UD Ibiza ha apostado por él.

Minuto 8.

El lateral alcanzó la línea de fondo y puso el balón dentro. Eslava conectó con la derecha, la pelota golpeó en el larguero y terminó entrando.

0-1.

Lo interesante llegó después.

Porque en el minuto 67 volvió a suceder prácticamente lo mismo.

Busto apareció arriba, ganó profundidad y puso otro balón al área.

Esta vez apareció Yoldi.

0-2.

Dos llegadas del lateral. Dos centros. Dos goles.

No está mal como primera declaración de intenciones.

Y quizá diga algo de lo que busca Llona.

Si este Ibiza pretende instalarse muchos minutos en campo contrario, sus laterales tendrán que hacer bastante más que defender.

Busto ya ha enseñado que puede hacerlo.

Eslava está llamando

El primer gol dejó también otro nombre.

Javi Eslava.

Marcó ante la Peña Deportiva y volvió a hacerlo frente a Osasuna Promesas.

Y eso adquiere importancia cuando uno mira la competencia que existe arriba.

Manu Justo.

José Carlos Lazo.

Iker Varela.

Yoldi.

Mazeya.

Eslava.

Mucho nombre y muy pocos puestos.

Hay diferentes maneras de pedirle minutos a un entrenador.

Para un atacante existe una especialmente convincente.

Meterla dentro.

Eslava está utilizando esa.

Yoldi tampoco piensa regalar nada

Algo parecido ocurre con Yoldi.

Ya había decidido el partido ante la SD Ibiza con el único gol de aquel encuentro.

Ante Osasuna volvió a aparecer.

Nada más comenzar la segunda mitad mandó un disparo al larguero. Después llegó la segunda incorporación de Busto y esta vez no perdonó.

Otro gol.

Otro atacante reclamando espacio.

Otro pequeño problema para Llona.

De los buenos.

Porque probablemente una de las mejores noticias del verano sea precisamente esa: el gol no parece tener propietario.

Quince goles, muchos apellidos

El Ibiza suma 15 tantos en cinco encuentros.

Pero más interesante que la cifra es mirar quién está apareciendo.

Iker Varela.

Pedro Ortiz.

Yoldi.

Eslava.

Mazeya.

Manu Justo.

Genaro.

Ullmann.

Diferentes jugadores, diferentes posiciones y diferentes maneras de llegar.

Eso no garantiza que el Ibiza vaya a marcar tres goles cada domingo cuando empiece Primera Federación.

Evidentemente.

Pero sí demuestra que Llona está encontrando soluciones desde distintos lugares.

Y en una temporada de diez meses, tener alternativas suele importar bastante más que tener un once bonito en agosto.

Esta vez tocó remangarse

Aquí está probablemente la parte que más diferencia el triunfo ante Osasuna Promesas de los anteriores.

El filial navarro hizo el 1-2 en el minuto 79.

El partido se apretó.

Después Pablo Busto, que había sido protagonista en los dos goles, vio la segunda amarilla tras cometer una falta en la frontal.

El Ibiza se quedó con diez.

Ya no había que buscar el tercero.

Había que aguantar.

Cerrar espacios.

Defender.

Competir.

Y llevarse el partido.

Lo hizo.

Puede parecer poca cosa en un amistoso.

No lo es tanto.

Porque durante la temporada habrá días para jugar bien y otros para sobrevivir. Partidos en los que el rival se encierre y otros en los que sea el Ibiza quien termine mirando el reloj.

El equipo ya había demostrado durante el verano que podía hacer daño.

Ante Osasuna enseñó otra cosa:

también sabe sufrir.

Llona empieza a tener problemas

Y seguramente eso sea exactamente lo que busca cualquier entrenador a estas alturas.

Problemas.

Pero problemas de los buenos.

¿Quién juega arriba?

¿Quién acompaña a quién en el centro del campo?

¿Qué lateral empieza?

¿Quién se queda fuera?

¿Hasta dónde llega la irrupción de algunos jóvenes?

La pretemporada comenzó repartiendo minutos.

Ahora cada minuto empieza a parecerse más a una audición.

Porque queda un solo partido.

Y después habrá que elegir.

Mañana se acaba el laboratorio

La UD Ibiza regresará a Can Misses para cerrar mañana sábado la pretemporada.

A las 11.00 horas, el Mallorca B será el último rival antes de empezar a competir.

Últimos 90 minutos para probar.

Última oportunidad para reclamar sitio.

Último partido en el que una derrota puede olvidarse al llegar al vestuario y una victoria no concede absolutamente nada.

Después se guardan las probetas.

Y Llona tendrá que decidir qué parte de todo lo que ha probado durante estas semanas quiere llevarse a la Liga.

Y entonces, Antequera

El siguiente ya será diferente.

Antequera-UD Ibiza.

Primera jornada de Primera Federación.

Ahí desaparecerán todos estos números.

El 3-1 al Elche Ilicitano no dará puntos.

El 5-0 a la Peña tampoco.

Ni los cuatro goles al Arenas ni haber ganado a Osasuna Promesas servirán para empezar con ventaja.

Todo volverá a cero.

Pero hay cosas que sí pueden viajar hasta Antequera.

La competencia.

Los diferentes goleadores.

La profundidad de los laterales.

Las respuestas desde el banquillo.

La capacidad de cerrar un partido cuando toca sufrir.

Y una última, mucho menos científica.

La costumbre de ganar.

La ceja sigue arriba

Después del Arenas dijimos que este Ibiza empezaba a hacer levantar una ceja.

Osasuna Promesas ha dado alguna razón más para mantenerla ahí.

No porque haya vuelto a ganar.

Sino porque esta vez necesitó hacerlo de otra manera.

Cinco partidos.

Cinco victorias.

15 goles a favor.

Tres en contra.

Queda uno.

Mañana, Mallorca B.

Después, Antequera.

Y ahí sabremos si todo esto eran simplemente buenas tardes de agosto o las primeras pistas de algo bastante más serio.

Hasta entonces, la ceja sigue arriba.

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