El equipo de Boris Balibrea cierra invicto su grupo de Copa tras vencer al Tres Cantos (74-86). Lamin Dibba firma otro MVP y los ibicencos demuestran capacidad para reaccionar después de desperdiciar una ventaja de catorce puntos. El próximo examen ya será en Segunda FEB.
El Class Sant Antoni ha terminado la Copa de España con tres victorias en tres partidos y una sensación que empieza a abrirse paso: el equipo de Boris Balibrea está encontrando respuestas antes de que arranque la Liga. Ganó en Getafe, superó al Zaragoza en Sa Pedrera y cerró este sábado la fase de grupos con un 74-86 en la pista del Tres Cantos. Pleno de triunfos, primer puesto del Grupo E y una preparación competitiva que deja bastante más que resultados.
Porque el último partido no fue precisamente una exhibición sin sobresaltos. El Class llegó a disponer de catorce puntos de ventaja, permitió que su rival le empatara con un parcial de 14-0 y tuvo que volver a ponerse a trabajar para llevarse el encuentro. Acabó ganando por doce, pero entre una diferencia y otra hubo una de esas situaciones que a un entrenador le interesa revisar antes de que empiece lo importante.
La Copa deja tres victorias. Tres Cantos, además, deja una advertencia.
Tres partidos, tres maneras de ganar
El recorrido del Class en esta fase de grupos ofrece una primera pista sobre la plantilla que Balibrea está construyendo. Ante Getafe, Lamin Dibba, Íker Ruiz y Jeffrey Godspower asumieron buena parte del protagonismo anotador. Frente al Zaragoza aparecieron Dani de la Rúa y Anton Lindqvist, mientras Aleix Haro fue el jugador más valorado con nueve asistencias.
En Tres Cantos volvió a cambiar el reparto.
Íker Ruiz terminó como máximo anotador del Class con 16 puntos. Dibba aportó 13, Dani de la Rúa y Morgan Stilma sumaron 12 cada uno, y Rodri Gómez y Godspower añadieron nueve por cabeza.
No hay un único nombre al que el equipo haya tenido que recurrir en los tres encuentros para sacar adelante los partidos. El protagonismo ha ido cambiando y, con él, las soluciones ofensivas. Es una señal interesante para una plantilla con ocho incorporaciones que todavía está aprendiendo a jugar junta.
También empieza a consolidarse una constante: Lamin Dibba.
El pívot ha anotado 18, 12 y 13 puntos en los tres partidos de Copa. Son 43 puntos en total, a los que añadió este sábado 13 rebotes y dos asistencias para terminar con 24 de valoración y el MVP del encuentro. Su continuidad en este arranque es uno de los datos que Balibrea puede llevarse al estreno liguero.
De catorce arriba a empezar de nuevo
El encuentro ante Tres Cantos tuvo dos momentos que explican por qué la victoria merece una lectura más profunda.
El primero llegó después del descanso. Con 45-45 en el marcador, el Class regresó a la pista con un parcial de 0-11 que parecía encarrilar la tarde. Cinco puntos consecutivos de Dani de la Rúa, una canasta de Íker Ruiz y otra de Aleix Haro desde el perímetro llevaron el electrónico hasta el 45-56.
La ventaja siguió creciendo hasta el 49-63. Catorce puntos arriba y la posibilidad de resolver el partido sin llegar a un final apretado.
Pero ocurrió lo contrario.
Tres Cantos encontró acierto exterior, enlazó un parcial de 14-0 y empató a 63. En unos minutos, el Class había perdido todo lo que había construido tras el descanso. El tercer cuarto, que parecía destinado a dejar el encuentro resuelto, terminó convirtiéndose en una prueba de reacción.
Ahí aparece una diferencia importante respecto a una simple victoria cómoda: el Class tuvo que ganar dos veces el mismo partido. Primero abrió una brecha considerable y después tuvo que recomponerse cuando el rival se la borró por completo.
Llegó al último cuarto con una ventaja mínima, 65-68, y desde ahí recuperó el control hasta cerrar el 74-86. Tres Cantos, que había anotado 29 puntos en el primer periodo, solo consiguió nueve en el último.
La reacción final no elimina los errores anteriores, pero sí permite valorar cómo respondió el equipo cuando el encuentro volvió a complicarse.
La Copa perfecta no significa que todo esté hecho
Hace unas semanas, el 65-97 encajado ante Fibwi Palma en el primer amistoso reflejaba el trabajo que tenía por delante un Class profundamente renovado. Aquel resultado, ante un rival de Primera FEB y en plena fase inicial de preparación, no podía definir al equipo. Tampoco estas tres victorias permiten asegurar qué Class veremos durante toda la temporada.
Lo que sí hacen es ofrecer referencias más útiles.
Balibrea ya ha visto a sus jugadores resolver un partido fuera de casa en Getafe, romper otro desde la defensa ante Zaragoza y sobreponerse en Tres Cantos a una remontada que pudo cambiar por completo el desenlace.
También ha encontrado asuntos que corregir. El sábado, por ejemplo, el Class anotó cinco de sus doce tiros libres en la primera mitad y concedió 29 puntos en el cuarto inicial. Después fue capaz de mejorar, aunque volvió a sufrir cuando Tres Cantos enlazó sus triples en el tercer periodo.
Son detalles que quedan algo escondidos detrás de un pleno de victorias, pero que adquirirán importancia cuando empiece una Liga en la que cada desconexión puede salir cara.
Ahora empieza el examen de verdad
El Class ha hecho todo lo que podía hacer en esta fase de grupos: ganar sus tres partidos y terminar primero. La Copa continuará sin el conjunto ibicenco, ya que las eliminatorias decisivas las disputarán los equipos de Primera FEB.
Para los de Balibrea, el siguiente paso será el estreno liguero ante Intermáquinas Benicarló en Sa Pedrera. Ahí comenzará a medirse de verdad la regularidad de un proyecto que vuelve a tener el ascenso como objetivo después de quedarse a cuatro puntos de Primera FEB la pasada temporada.
La Copa no concede ascensos ni resuelve las dudas de una plantilla nueva. Pero sí ha permitido al Class llegar a la primera jornada con algo que no tenía después de aquel amistoso ante Palma: tres partidos oficiales ganados, varios jugadores capaces de asumir responsabilidades y una idea de equipo que empieza a reconocerse.
El Class llega invicto a la Liga. Lo más interesante es que todavía no ha necesitado jugar perfecto para ganar.









































