El retraso en la incorporación de Kai Johnson obligó al Class Sant Antoni a volver a un mercado que consideraba cerrado. Y el jugador elegido no parece un simple parche: 27 años, internacional con Suecia en categorías inferiores, experiencia universitaria en Estados Unidos y casi 18 puntos y seis rebotes por partido en Alemania. Detrás de Beni Fungula hay un perfil bastante particular para la Segunda FEB.
El nombre ya está anunciado.
La foto también.
Eso fue ayer.
Hoy interesa otra cosa.
¿Por qué el Class Sant Antoni ha ido a por Beni Fungula?
Porque conviene empezar aclarando algo: el club no tenía previsto fichar a nadie más. La plantilla de Boris Balibrea estaba cerrada hasta que los motivos personales que retrasarán la incorporación de Kai Johnson obligaron a volver al mercado.
Y cuando uno necesita reaccionar a estas alturas del verano aparecen dos posibilidades.
Buscar un parche.
O encontrar una oportunidad.
Por números, trayectoria y características, Fungula parece bastante más cerca de lo segundo.
Casi 18 puntos no aparecen por casualidad
Hay una cifra que inevitablemente llama la atención.
17,9 puntos por partido.
Eso es lo que promedió Fungula la pasada temporada con el Baskets Juniors TSG Westerstede en la ProB alemana, tercera categoría del país.
A ello añadió 5,9 rebotes, 2,8 asistencias y alrededor de 1,6 robos por encuentro, jugando algo más de 30 minutos cada noche. Sus porcentajes también ayudan a dibujar el tipo de jugador que llega: alrededor del 43% en tiros de campo y un 78% desde la línea de personal.
No hablamos, por tanto, de un escolta cuya única función sea esperar abierto para lanzar.
Fungula hace cosas.
Muchas.
Ataca.
Rebotea.
Genera.
Roba.
Y asume volumen.
Eso empieza a explicar la elección.
Una noche de 36 puntos
Las medias cuentan una parte.
Los picos permiten ver hasta dónde puede llegar un jugador cuando entra en combustión.
Fungula tuvo uno especialmente serio la pasada temporada.
36 puntos.
Los anotó el 31 de enero frente a los Iserlohn Kangaroos en una victoria del Westerstede por 90-88. También llegó a capturar 11 rebotes en un encuentro y a repartir siete asistencias en otro.
Hay más.
En sus primeros partidos del curso ya dejó noches de 26 puntos ante Iserlohn y 22 frente al Hertener Löwen. En marzo volvió a alcanzar los 26 contra el RASTA Vechta II, acompañándolos de ocho rebotes, tres asistencias y cuatro robos.
Es decir: el Class no incorpora únicamente a alguien capaz de sumar diez puntos con regularidad.
Incorpora a un jugador que, cuando encuentra el partido, puede romperlo anotando.
Pero hay algo que llama todavía más la atención
Fungula mide 1,93 metros.
El Class lo presenta como escolta-alero.
Sin embargo, en Alemania aparece incluso registrado como power forward.
No significa que Boris Balibrea vaya a utilizarlo de cuatro.
Lo interesante es lo que revela sobre su físico.
Fungula es un exterior fuerte, de unos 90 kilos, capaz de jugar por encima de su tamaño y especialmente productivo en el rebote para tratarse de un jugador de perímetro.
Sus casi seis capturas por encuentro en Alemania no son un accidente estadístico.
Y ahí aparece una de las características que puede hacerlo especialmente útil en Segunda FEB.
No necesita anotar para participar en el partido.
El 1×1 parece ser una de las claves
Si uno mira sus números y su recorrido, aparece además un perfil más cómodo atacando hacia dentro que viviendo exclusivamente del triple.
Su temporada alemana terminó con aproximadamente un 30% desde el perímetro.
No parece, por tanto, que el Class haya buscado un francotirador.
Ha buscado otra cosa.
Un jugador físico capaz de atacar al defensor, poner el balón en el suelo, buscar el aro, correr y castigar cerca de canasta.
Y esto conecta directamente con la descripción que hace el propio club: facilidad en el uno contra uno, despliegue físico y una capacidad reboteadora poco habitual para su posición.
Eso puede resultar muy interesante para Balibrea.
Porque Fungula permite cambiar registros.
Antes de Alemania hubo Estados Unidos
Su historia tampoco comienza en el baloncesto profesional europeo.
Fungula nació en Estocolmo y se formó en el Fryshuset Gymnasium antes de marcharse a Estados Unidos.
Y allí hizo prácticamente una pequeña gira por el baloncesto universitario.
Pasó por Casper College, Sheridan College, Williston State y McCook Community College antes de llegar a la University of Colorado Colorado Springs (UCCS).
Fue allí donde dejó una de sus mejores temporadas universitarias.
En el curso 2022/23 fue titular en 27 de sus 28 partidos, promedió 10 puntos y 4,5 rebotes, repartió 62 asistencias y añadió 31 robos. Además, lanzó con un 37,8% de acierto desde el triple.
Y hubo otra noche para guardar.
33 puntos frente a South Dakota Mines, anotando 12 de sus 17 tiros de campo.
No era la primera vez, por tanto, que Fungula demostraba poder asumir anotación.
Una lesión frenó su siguiente paso
Después llegó Montana State University Billings.
Su temporada 2023/24 fue diferente.
Participó en 19 encuentros, con 15,6 minutos de promedio, 4,3 puntos y 1,6 rebotes.
Pero hay un matiz importante: su temporada terminó antes de tiempo debido a una lesión.
Hasta entonces había ido escalando dentro del baloncesto estadounidense.
El siguiente capítulo volvería a estar en Europa.
Antes de Alemania pasó por el KCYMS Killorglin irlandés y posteriormente aterrizó en Westerstede, donde terminó produciendo los mejores números de su etapa profesional reciente.
Y desde allí aparece Ibiza.
Suecia ya sabía quién era
Hay otra parte del currículum que merece detenerse.
Fungula fue internacional con Suecia.
Y no testimonialmente.
En el Europeo Sub-18 División B de 2017 promedió 10 puntos, 3,9 rebotes y 3,3 asistencias en ocho encuentros. FIBA lo registraba entonces directamente como guard.
Dos años después volvió a vestir la camiseta sueca en el Europeo Sub-20 División B.
Entre ambos campeonatos disputó 14 encuentros oficiales con las selecciones inferiores de su país.
Hay además un detalle interesante de aquel Europeo Sub-18.
Fungula no era simplemente un anotador.
Repartió cinco asistencias frente a Luxemburgo y otras cinco contra Gran Bretaña; ante Albania anotó 17 puntos y frente a Países Bajos hizo 12.
Ya entonces aparecía esa condición de jugador capaz de llenar diferentes columnas de la estadística.
Entonces, ¿qué ha fichado realmente el Class?
Probablemente aquí esté la pregunta importante.
Porque si se observa únicamente el contexto, Fungula podría parecer un fichaje de emergencia.
Kai Johnson tardará en incorporarse.
El Class necesita otro exterior.
Fichaje.
Fin.
Pero sus características permiten pensar en algo bastante más interesante.
El Sant Antoni incorpora 1,93 metros y 90 kilos en el perímetro, casi 18 puntos y seis rebotes de promedio en su última temporada, capacidad para atacar en uno contra uno, experiencia en diferentes tipos de baloncesto y formación internacional.
Y además puede ocupar más de una posición.
Eso último tiene bastante valor.
Balibrea no recibe únicamente un sustituto temporal de Johnson.
Recibe una pieza que puede darle combinaciones diferentes.
El reto también existe
Ahora viene la otra parte.
Porque 18 puntos en Alemania no significan automáticamente 18 puntos en Segunda FEB.
Fungula tendrá que descubrir una competición nueva.
Nuevos arbitrajes.
Nuevos rivales.
Otra manera de defender.
Y un equipo construido antes de que su nombre apareciera en la planificación.
Además, su porcentaje exterior reciente indica que probablemente no debamos esperar al típico escolta cuya principal amenaza sea levantarse desde siete metros.
Su impacto parece que tendrá que llegar por otro camino.
Físico, penetración, transición, rebote y agresividad.
Ahí es donde puede marcar diferencias.
Un problema que puede convertirse en oportunidad
Y quizá esta sea la parte más curiosa de toda la operación.
El Class no buscaba a Beni Fungula.
Al menos, no inicialmente.
La plantilla estaba cerrada.
La situación de Kai Johnson obligó al club a reaccionar.
Y esa necesidad ha terminado llevando hasta Sant Antoni a un jugador que viene de producir 17,9 puntos, 5,9 rebotes y 2,8 asistencias por partido y que ya sabe lo que es superar los 30 puntos tanto en Europa como en Estados Unidos.
Ahora tendrá que demostrar que esos números pueden viajar hasta Ibiza.
Porque Fungula llega para cubrir una ausencia.
Eso es cierto.
Pero viendo su trayectoria y el tipo de jugador que es, Boris Balibrea puede encontrarse con algo bastante mejor.
Que un fichaje que nació de una necesidad termine convirtiéndose en un problema para elegir cuando estén todos.








































