Llona busca un Ibiza sin dos velocidades

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El técnico rechaza que el equipo tenga una versión en Can Misses y otra lejos de la isla y sitúa ante el Zaragoza el siguiente paso en su construcción: mantener la identidad, ser más contundente y aprender a cerrar los partidos.

Dos partidos en Can Misses, dos victorias. Dos viajes, dos derrotas. Un solo gol recibido en Ibiza y cinco lejos de la isla. Apenas han transcurrido cuatro jornadas, pero los números ya dibujan dos versiones de la UD Ibiza que Raúl Llona no quiere permitir que se conviertan en costumbre.

El entrenador celeste lo dejó claro en la previa del encuentro de este viernes ante el Real Zaragoza. No pretende construir un Ibiza para Can Misses y otro diferente cuando toca coger el avión. Quiere un equipo reconocible, con unos mecanismos y una manera de entender los partidos que sobrevivan al escenario y al rival.

«No queremos ser un equipo que en casa juegue de una forma y fuera juegue de otra», aseguró Llona.

El Zaragoza llega, por tanto, en un momento interesante para medir el proceso. No porque el técnico considere el encuentro una final —todo lo contrario—, sino porque el Ibiza necesita ir eliminando las diferencias que todavía aparecen entre lo que ofrece en casa y lo que sucede lejos de la isla.

Can Misses y los viajes cuentan historias diferentes

La diferencia resulta evidente. El Ibiza ha ganado los seis puntos disputados delante de su afición, con triunfos ante el Rayo Majadahonda (2-1) y el Sant Andreu (2-0). Fuera, en cambio, ha regresado de vacío de Antequera (3-2) y Jaén (2-1).

También cambia considerablemente el balance defensivo. Un gol recibido en Can Misses frente a cinco en los dos desplazamientos.

Llona no habla de una fragilidad defensiva estructural, pero tampoco esquiva una cifra que considera demasiado elevada para las aspiraciones del equipo. «Un equipo que quiere crecer y un equipo que quiere estar arriba no puede conceder tantos goles», reconoció.

La intención, sin embargo, no pasa por protegerse más cuando juega lejos de Ibiza ni por modificar la personalidad del equipo dependiendo del campo. Llona quiere conservar unas ideas claras y adaptar después determinados detalles a las circunstancias de cada encuentro.

Ahí aparece uno de los retos de este Ibiza todavía en construcción: conseguir que su propuesta tenga continuidad.

La derrota de Jaén dejó algo más que un 2-1

El último partido sirve para entender buena parte del análisis del entrenador.

Llona no salió satisfecho de Jaén por el resultado, pero sí encontró aspectos que considera positivos. Especialmente durante un amplio tramo del encuentro, entre aproximadamente los minutos 15 y 70, en el que vio a un Ibiza capaz de controlar el juego, reducir las ocasiones del rival y generar situaciones para ampliar su ventaja.

El problema estuvo precisamente ahí.

El Ibiza no terminó de convertir ese dominio en un marcador que cerrara el partido.

«Teníamos que haber hecho más goles y haber matado el partido», explicó el entrenador.

José Carlos Lazo había adelantado a los celestes al inicio de la segunda mitad, pero el Jaén encontró el empate y el encuentro llegó abierto hasta los últimos minutos. Cuando parecía encaminado al reparto de puntos, el conjunto andaluz marcó el 2-1 en el tiempo añadido.

Para Llona, ahí existe otra lección. Si un equipo domina y dispone de oportunidades para ampliar su ventaja pero mantiene vivo al adversario, queda expuesto al empuje final del conjunto local, a una acción aislada o a cualquier incidencia que cambie el partido.

No se trata únicamente de defender mejor. También de aprovechar los momentos en los que el Ibiza tiene al rival donde quiere.

El Zaragoza llega para elevar la exigencia

Y ahora aparece el Real Zaragoza.

Un histórico del fútbol español, recién descendido, con una plantilla confeccionada para competir arriba y jugadores capaces de resolver un encuentro en una acción. Llona respeta el potencial del conjunto aragonés, aunque tampoco quiere que todo lo que rodea al nombre del rival distorsione la realidad actual.

Zaragoza e Ibiza compiten hoy en la misma categoría.

El técnico celeste destacó la calidad de su plantilla, el nivel de su entrenador y de su cuerpo técnico y, especialmente, las individualidades de un equipo preparado para competir en cualquier escenario.

El desafío para el Ibiza será mantener aquello que le ha permitido hacerse fuerte en Can Misses sin renunciar a su propuesta. Llona quiere un equipo que trate de dominar desde la posesión, que pueda instalarse durante el mayor tiempo posible en campo contrario y que acompañe esa ambición con agresividad y concentración cuando no tenga el balón.

El precedente inmediato en casa marca el camino: victoria por 2-0 frente al Sant Andreu y primera portería a cero del campeonato.

«Las finales se juegan a final de temporada»

El nombre del rival, el escenario y el arranque irregular del Ibiza podían alimentar la tentación de convertir el encuentro en algo mucho más trascendente de lo que realmente supone una quinta jornada.

Llona no entra en ese juego.

«No va a ser una final. Las finales se juegan a final de temporada», sentenció.

Tampoco considera que lo que ocurra ante el Zaragoza vaya a convertirse automáticamente en un punto de inflexión. Ni siquiera una victoria resolvería de golpe el proceso de construcción de una plantilla prácticamente nueva.

Sí reconoce que no todos los triunfos dejan la misma sensación.

Ganar a un rival como el Zaragoza seguiría otorgando exactamente tres puntos, pero el impacto emocional dentro del vestuario podría ser mayor. Superar a uno de los equipos llamados a estar arriba supondría también comprobar que el Ibiza puede competir de tú a tú en uno de los encuentros que más expectación ha despertado en este inicio de temporada.

Llona todavía no sabe dónde está el techo

Hay otra cuestión que el entrenador evita concretar: cuándo estará terminado este Ibiza.

La profunda renovación de la plantilla obliga a introducir conceptos, crear sociedades entre jugadores que apenas llevan unas semanas juntos y automatizar movimientos que necesitan tiempo. Llona no se atreve a señalar una jornada concreta en la que pueda afirmar que el equipo está completamente hecho.

Lo importante, según explicó, es que percibe avances.

«Sé que estamos en el camino, sé que estamos mejorando».

El margen existe, pero la competición no espera. Cada semana reparte puntos mientras ese proceso continúa y el Zaragoza será el siguiente en ponerlo a prueba.

Para el encuentro, Llona recupera a Josep Calavera, mientras que Iván del Olmo continúa sin estar disponible.

Can Misses también juega

El entrenador cerró su comparecencia mirando hacia una parte del proyecto que no está sobre el césped.

La afición.

«Tenemos que crecer de la mano con nuestra afición», afirmó Llona, que quiere que quienes acudan a Can Misses sientan al equipo como algo propio y puedan identificarse con lo que sucede sobre el campo.

Hasta ahora, el estadio ha sido el refugio perfecto del Ibiza: seis puntos de seis. Este viernes, a partir de las 21.15 horas, llegará probablemente el examen de mayor dimensión de los tres disputados hasta ahora en la isla.

Llona no quiere una final en septiembre. Tampoco necesita que el Ibiza sea ya un equipo terminado.

Quiere algo más básico y, posiblemente, más importante para todo lo que vendrá después: que deje de haber un Ibiza en casa y otro fuera. Que solo haya uno.

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