Dos derrotas consecutivas han cambiado el escenario de la UD Ibiza. Antes de visitar este domingo al Villarreal B, Raúl Llona ha dibujado un diagnóstico bastante claro de lo que está frenando a su equipo: menos confianza, pérdida de alegría, precipitación y un fútbol demasiado previsible cuando llega a los metros decisivos. El entrenador admite que el rendimiento está lejos de lo esperado, aunque mantiene intacta su confianza en la plantilla.
¿Qué le ha pasado al Ibiza?
La pregunta ha ido ganando fuerza en apenas dos jornadas. Primero llegó la derrota en Jaén, en un partido que los celestes consiguieron poner de cara nada más comenzar la segunda mitad. Después, el Zaragoza salió de Can Misses con un 0-2 que acabó también con la condición de invicto del Ibiza como local.
Las dos victorias consecutivas frente al Rayo Majadahonda y el Sant Andreu parecen ahora algo más lejanas.
El Ibiza suma seis puntos de quince y este domingo, a las 12.00 horas, visita al Villarreal B. El líder. Y probablemente uno de los peores escenarios posibles para un equipo que necesita recuperar certezas.
La rueda de prensa previa ha servido para conocer algo más interesante que las habituales impresiones sobre el siguiente rival. Llona ha puesto sobre la mesa varios de los problemas que, a su juicio, explican por qué su equipo todavía no está donde esperaba.
El Ibiza ha perdido alegría
Una de las diferencias que encuentra Llona respecto al verano está en la soltura con la que jugaba entonces el equipo.
El entrenador relativiza ahora aquellas buenas sensaciones porque entiende que la pretemporada nunca ofrece una medida completamente fiable. Es la competición, con puntos en juego, presión y consecuencias reales después de cada error, la que termina enseñando dónde está cada uno.
Y ahí el Ibiza ha encontrado más dificultades de las previstas.
Llona reconoce que el equipo no está respondiendo a las expectativas y que también se ha perdido parte de aquella alegría que mostró durante la preparación.
No parece únicamente una cuestión de resultados.
La derrota en Jaén y el golpe recibido ante el Zaragoza han ido introduciendo dudas en un equipo que unas semanas atrás parecía jugar con mayor naturalidad.
La semana tampoco ha sido sencilla. El técnico admite que se ha hecho especialmente larga, aunque asegura haber encontrado dentro del vestuario ganas de revancha y una respuesta positiva en el trabajo diario.
Ahora falta trasladarla al campo.
La confianza desaparece justo donde más se necesita
Si hay una zona concreta en la que Llona localiza buena parte del problema es en los últimos metros.
Ahí percibe a un Ibiza con menos confianza para atreverse, más acelerado a la hora de decidir y, sobre todo, demasiado previsible.
Y ese diagnóstico permite ir un poco más allá de las cifras de los delanteros.
El Ibiza ha marcado siete goles en cinco jornadas y los ha repartido entre seis futbolistas diferentes. Sin embargo, únicamente uno lleva la firma de sus delanteros.
Llona no quiere reducir el análisis a esa estadística.
Antes de preguntarse por qué marcan poco los atacantes, pone el foco en cuántas veces consigue realmente el equipo colocarlos en situaciones favorables de remate.
Su lectura es colectiva.
Si el Ibiza consigue jugar mejor hasta llegar al área, generará más ocasiones. Y si genera más ocasiones, sus delanteros tendrán muchas más posibilidades de aparecer.
Parece sencillo.
Conseguirlo está siendo bastante más complicado.
Previsible: la palabra que más debería preocupar
De todo el diagnóstico de Llona hay un término especialmente interesante.
Previsible.
Porque un equipo puede tener fases de posesión, instalarse en campo contrario e incluso acercarse al área sin conseguir hacer verdadero daño.
Eso es precisamente lo que el Ibiza debe corregir.
Al equipo le está costando encontrar ese último pase capaz de romper una defensa, el uno contra uno que altera una jugada o simplemente una decisión diferente que sorprenda al rival.
Cuando aparece la inseguridad, el fútbol también cambia.
Se arriesga menos.
Se busca antes la opción sencilla.
Y el rival empieza a saber lo que va a ocurrir.
Llona considera que el Ibiza necesita recuperar confianza precisamente para volver a atreverse.
Ahí puede encontrarse una de las claves del bajón.
Llona no compra que todo se haya vuelto malo
La autocrítica del entrenador tiene un límite.
Llona acepta que el equipo está lejos de su mejor nivel, pero rechaza que dos derrotas conviertan de repente todo lo construido en negativo.
Y para sostenerlo mira directamente a los futbolistas que tiene.
El técnico recuerda que el Ibiza confeccionó una plantilla con jugadores escogidos para competir a un nivel alto, muchos de ellos con trayectorias importantes detrás. Por eso considera difícil aceptar que en apenas unas semanas hayan desaparecido todas las virtudes que llevaron al club a apostar por ellos.
El mensaje tiene dos caras.
Por un lado, defensa absoluta de la plantilla.
Por otro, exigencia.
Porque si Llona está convencido de que estos futbolistas pueden ofrecer bastante más, el rendimiento actual necesariamente tiene margen de mejora.
Y eso aumenta la importancia de encontrar pronto el camino.
Y ahora aparece el líder
El calendario no ofrece una parada sencilla para reconstruir la confianza.
Espera el Villarreal B.
El filial amarillo llega al domingo como líder del Grupo 2 y con una propuesta que Llona identifica por su verticalidad, ritmo y enorme calidad ofensiva. El entrenador considera que varios de sus futbolistas están ya muy cerca del nivel profesional y espera un encuentro de máxima intensidad.
No parece el rival ideal para un equipo que busca tranquilidad.
Aunque quizá sí pueda ser el rival ideal para recuperar autoestima.
Porque una buena actuación ante el líder tendría un efecto diferente.
El Ibiza no necesita únicamente puntos.
Necesita volver a creerse algunas cosas.
Llona no quiere mirar los puntos que le separan del Villarreal
La clasificación también apareció inevitablemente en la previa.
Llona, sin embargo, no quiere que la posible distancia respecto al líder condicione el análisis de principios de octubre.
Para el técnico, hacer cuentas ahora sería mirar hacia el lugar equivocado.
Su preocupación está en conseguir que el Ibiza alcance el nivel que se esperaba de él, independientemente de cuántos puntos tenga en este momento el Villarreal B.
Queda prácticamente toda la temporada.
Habrá tiempo para mirar hacia arriba, calcular distancias y hablar de objetivos.
Ahora mismo existe una prioridad anterior.
Recuperar al equipo.
Habrá retoques, no una revolución
Llona tampoco pretende encontrar la solución desmontando el once.
Habrá cambios en Villarreal, dentro de la dinámica habitual del entrenador de modificar dos o tres piezas dependiendo de las características del rival, pero no se espera una revolución.
Alguna modificación será obligatoria.
Genaro Rodríguez no podrá jugar después de las molestias que le obligaron a abandonar el encuentro frente al Zaragoza. Iván del Olmo tampoco estará disponible.
Josep Calavera vuelve a aparecer como alternativa después de que Llona decidiera no asumir riesgos con él en la última jornada, mientras que Ismael, que ya tuvo minutos frente al Zaragoza, ofrece otra posibilidad para el centro del campo.
La imagen de Genaro en una moto de agua
La ausencia del primer capitán dejó también el momento más inesperado de la comparecencia.
Llona fue preguntado por unas imágenes que Genaro había compartido en sus redes sociales durante su tiempo libre, en las que aparecía disfrutando de una jornada en moto de agua junto a su mujer después de haber terminado con molestias el partido frente al Zaragoza.
El entrenador aseguró que desconocía la publicación y evitó convertirla en un asunto deportivo.
Su postura fue clara: lo ocurrido pertenecía al tiempo libre y a la vida privada del futbolista. Llona defendió además que hasta ahora no tiene motivos de queja respecto al comportamiento de sus jugadores.
La cuestión que realmente le preocupa con Genaro es otra.
Que se recupere.
Y que pueda volver cuanto antes al equipo.
La respuesta ya no está en agosto
Quizá esa sea la principal conclusión que deja la previa de Villarreal.
El Ibiza ya no puede vivir de lo que transmitió durante el verano.
Tampoco de los nombres que reunió en el mercado ni de lo que esos futbolistas hicieron anteriormente.
Llona sigue convencido de que tiene una plantilla capaz de ofrecer bastante más.
Pero también ha señalado qué se ha perdido por el camino.
Alegría. Confianza. Atrevimiento. Imprevisibilidad.
Cuatro conceptos que ayudan a entender por qué aquel Ibiza que parecía crecer después de las victorias ante Majadahonda y Sant Andreu llega ahora al campo del líder rodeado de bastantes más interrogantes.
Cinco jornadas siguen siendo muy pocas para sacar conclusiones definitivas.
Pero empiezan a ser suficientes para hacerse preguntas.
La más importante ya está encima de la mesa.
¿Qué le ha pasado al Ibiza?
El domingo, frente al Villarreal B, quizá empecemos a conocer la respuesta.









































